El Jarramplas de Piornal 2027

Son las once de la mañana de un 19 de enero en Piornal, el pueblo más alto de Extremadura, y hace el frío que hace a mil ciento setenta metros de altura. Suena un tamboril. La calle, estrecha y con placas de hielo en las esquinas, se ha llenado de gente que aprieta un nabo en cada mano. Se abre la puerta de la iglesia y sale el monstruo: máscara de cuernos, una nariz enorme, el cuerpo cubierto de cintas de todos los colores. Da un paso al frente. Y empieza el bombardeo.

Es Jarramplas. Un vecino metido dentro de una coraza que va a recorrer el pueblo tocando el tambor mientras Piornal entero le lanza hortalizas con todas sus fuerzas. La fiesta consiste en aguantar.

Pasa cada 19 y 20 de enero, por San Sebastián. Y el que va debajo lleva años esperando su turno.

Jarramplas, con máscara de cuernos y traje de cintas de colores, junto al campanario de Piornal (Cáceres)

Un ladrón, un santo y un pueblo entero enfrente

Nadie sabe con certeza de dónde viene Jarramplas. La fiesta está documentada desde el siglo XIX y la han estudiado antropólogos y folkloristas, con una tesis doctoral propia en la Universidad de Extremadura, pero su origen se pierde antes de eso.

La explicación que más repiten los propios piornalegos es la del ladrón de ganado: un cuatrero al que el pueblo castigaba a la salida, arrojándole lo que tuviera a mano. Al principio eran patatas; hoy son nabos. De ahí el personaje, que carga con la culpa de todos y la pasea por las calles.

Circulan otras teorías, y conviene tomarlas como lo que son, leyenda: unos lo emparentan con el castigo mitológico de Hércules a Caco, otros con ritos de fertilidad o de expulsión del invierno, otros con raíces prerromanas de la zona. La fiesta guarda todas esas capas sin cerrar ninguna.

Lo que sí está claro es el marco. Todo ocurre bajo el patronazgo de San Sebastián, y lo pagano y lo religioso conviven durante dos días sin estorbarse. En 2014 el Estado le dio el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional (era de Interés Regional desde 1992), y con él, Piornal se convirtió en el único rincón del Valle del Jerte con dos sellos nacionales, junto al Cerezo en Flor.

Jarramplas pertenece a una familia vieja: la del uno contra todos, la figura única a la que el pueblo persigue. Es primo hermano del Cipotegato de Tarazona, al que la plaza recibe a tomatazos, y del Cascamorras, que corre entre Guadix y Baza contra una lluvia de manos y pintura. Y es de la misma estirpe que las mascaradas de invierno como la Vijanera cántabra, donde un hombre se convierte en bestia para que el pueblo la cace. Más cerca, en el mismo norte de Cáceres y casi en las mismas fechas, las Carantoñas de Acehúche visten a sus hombres de pieles para postrarlos ante el santo, y a un paso, en La Vera, Los Escobazos de Jarandilla sacan el invierno a golpe de fuego. Distintos gestos para una misma idea: el pueblo se limpia por dentro echando algo fuera.

Un Jarramplas de Piornal, con máscara de cuernos y traje de cintas, junto a una Carantoña de Acehúche, fiestas hermanas

El traje, la coraza y la lluvia de nabos

Lo primero que impresiona de Jarramplas es la indumentaria. La cabeza va cubierta por una máscara cónica de fibra de vidrio, con dos cuernos, una gran nariz y un penacho de crines de caballo en lo alto, de aspecto medio animal medio diablo. El cuerpo, por una chaqueta y un pantalón de los que cuelgan cientos de cintas de colores cosidas a mano, que los mayordomos empiezan a preparar en septiembre y no terminan hasta la víspera.

Debajo de las cintas está lo que de verdad importa: una coraza de fibra de carbono y varias capas de protección. El conjunto pesa lo suyo —las crónicas lo sitúan entre los 30 y 50 kilos, según el año— y aun así el que va dentro termina con magulladuras, sobre todo en las articulaciones, que quedan menos protegidas que el resto. Porque los golpes son de verdad.

Sobre el traje caen toneladas de nabos: más de 30.000 kilos cada edición, traídos de Portugal y de la vecina Aldeanueva de la Vera. Los reparten el Ayuntamiento y los propios vecinos, y cuando Jarramplas sale de la iglesia y echa a andar tocando el tambor, la calle entera dispara a la vez. El ruido es lo que no se olvida: el redoble sordo del tamboril y, encima, el tableteo de los nabos estrellándose contra la coraza, uno detrás de otro, sin pausa.

Jarramplas se planta. Avanza hasta el centro de la plaza, aguanta la descarga, sigue tocando y sigue el recorrido. Sale varias veces a lo largo de los dos días, y en cada salida se repite el castigo hasta que el cuerpo dice basta. Ese aguantar es el corazón de la fiesta.

Ser Jarramplas es lo más grande

Debajo de la máscara hay un nombre y unos apellidos, pero durante la fiesta quedan tapados: en la calle solo está el monstruo. Por un día, un vecino cualquiera deja de ser quien es para convertirse en el personaje de todos.

Y es un papel que se toma muy en serio. En Piornal hay lista de espera hasta el año 2057 para encarnar a Jarramplas. Muchos padres apuntan a sus hijos recién nacidos, sabiendo que el turno les llegará de mayores; los nombres de los próximos Jarramplas se conocen con décadas de antelación. El honor pasa de unos a otros cada año, y puede haber más de uno en la misma edición.

Durante siglos fue cosa de hombres. En 2022, María Hernando se convirtió en la primera mujer en meterse dentro del traje, después de años en que las mujeres ya organizaban la fiesta como mayordomas.

Jarramplas es mucho más que el que recibe los nabos. Alrededor gira todo un reparto: los mayordomos, que costean y organizan; las mozas que cantan la Rosca; el niño que repite las coplas; los quintos y las peñas. La fiesta termina con la entrega simbólica del traje al Jarramplas del año siguiente, para que la rueda no pare nunca.

Si te tienta acercarte, ten en cuenta que Piornal es pequeño y se llena los dos días. Dormir en el pueblo la misma noche te ahorra la carretera de montaña a oscuras, y las camas vuelan: conviene reservar alojamiento en Piornal con tiempo.

Lo que el visitante no sabe

Maqueta a tamaño real del traje de Jarramplas en el Museo de Jarramplas (Piornal): máscara de cuernos con crines y traje de cintas de colores

Antes eran patatas. El proyectil ha cambiado con el tiempo; la tradición manda hoy el nabo, más blando y más abundante en la sierra en pleno enero. El gesto, el de castigar a la figura con lo que da la tierra, es el mismo de siempre.

El pueblo se blinda por dentro. Días antes de la fiesta, muchos vecinos protegen las fachadas y las ventanas de sus casas con mallas y rejas provisionales. Cuando empieza el lanzamiento, los nabos vuelan en todas direcciones, y no todos aciertan a Jarramplas.

La coraza no libra de los golpes. Aunque la protección de fibra de carbono amortigua, quien encarna al personaje acaba con moratones cada año. El sacrificio físico es real, y en Piornal lo saben: por eso lo llaman precisamente así, sacrificio.

La mitad de la fiesta es de San Sebastián. Entre salida y salida de Jarramplas ocurre lo que casi nadie fotografía: se viste al santo, se le saca en procesión, se cantan las Alborás y la Rosca, se comparten las Migas de madrugada. Quien solo viene a ver los nabos se pierde la otra cara.

Puedes ponerte su máscara el resto del año. Piornal tiene un Museo de Jarramplas abierto todo el año, con trajes, máscaras, tamboriles y cachiporras de más de cuatro décadas, donde el visitante puede colocarse una careta y sentir por dentro lo que ve por fuera.

El 19 y el 20, rito a rito

La fiesta se despliega a lo largo de dos días encadenando actos, unos ruidosos y otros íntimos.

El 19 de enero arranca por la mañana con la petición de ofrendas para San Sebastián y las primeras salidas de Jarramplas, ya bajo los nabos. Por la tarde se viste al Santo, Jarramplas sale de la iglesia y llega el Regocijo, con la petición por los bares. Bien entrada la noche vienen las Alborás, la petición de productos típicos y las Migas, la comida comunitaria que junta a todo el pueblo en la madrugada.

El 20 de enero, día grande, trae la Procesión, el canto de la Rosca, una nueva salida de Jarramplas y la Ronda. Por la tarde se suceden el Besapiés, la subida del Santo al trono, la última salida del personaje y el relevo al Jarramplas del año siguiente, que cierra el ciclo.

Los horarios exactos de 2027 se conocerán cuando se publique el programa oficial. Como referencia, en 2026 el 19 empezó a las 8:30 con la petición de ofrendas y la primera salida de Jarramplas fue hacia las 11:00.

Jarramplas de Piornal con la máscara de cuernos con crines, traje de cintas de colores y con el tamboril, en el desfile.

Cómo ir y dónde dormir

Si te tienta acercarte, ten en cuenta que Piornal es pequeño —mil y pico vecinos— y que esos dos días recibe a unas diez mil personas. Dormir en el pueblo la misma noche te ahorra la carretera de montaña a oscuras, y las camas vuelan: conviene reservar alojamiento en Piornal con tiempo.

El pueblo está en lo alto de la Sierra de Tormantos, a unos 1.175 metros, en el extremo del Valle del Jerte. En enero suele nevar, así que es recomendable subir con ropa de abrigo, calzado que agarre en el hielo y cadenas en el coche. Y si vas a hacer fotos, protege bien la cámara: un nabo perdido la parte.

Cuándo: 19 y 20 de enero, todos los años (fechas fijas). Día grande, el 20.

Dónde: Piornal (Cáceres), Valle del Jerte, norte de Extremadura.

Sello: Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2014 (BOE de 20 de diciembre de 2014). De Interés Regional desde 1992.

Cómo llegar: por carreteras de montaña desde el Valle del Jerte o desde La Vera; en enero, con precaución por hielo y nieve.

Dónde dormir: si Piornal se queda sin sitio, el resto del Valle del Jerte —Cabezuela, Navaconcejo, Jerte, Tornavacas— tiene mucha más planta hotelera a un corto trayecto en coche; puedes buscar alojamiento en el Valle del Jerte como base cómoda para la fiesta.

Museo: el Museo de Jarramplas abre todo el año en el pueblo.

Programa oficial: lo publicaremos aquí en cuanto se emita.

Créditos fotográficos:
Foto 1: "Jarramplas en el campanario de Piornal" por Jörn Wendland. Dominio público. Modificada.
Foto 2: "Las Carantoñas de Acehuche y Jarramplas de Piornal participan en el Desfile de la Máscara Ibérica (26206633114)" por Diputación de Cáceres, vía Flickr. Licencia CC BY 2.0. Modificada.
Foto 3: "Museo El Jarramplas en Piornal" por Waltie. Dominio público (CC0).
Foto 4: "Jarramplas 1" por Jazz Prohibido. Dominio público (CC0).