
La Bajada de Celedón es el instante que enciende las Fiestas de la Virgen Blanca de Vitoria-Gasteiz. Ocurre el 4 de agosto de 2026 a las 18:00, en la Plaza de la Virgen Blanca: un aldeano de boina y paraguas cruza el cielo colgado de un cable, la plaza estalla y arrancan seis días que no dan tregua. Esto es lo que pasa detrás del vuelo más esperado del verano alavés.
A las seis, Vitoria mira al cielo
Mira al reloj de San Miguel. Faltan minutos para las seis. Abajo, la Plaza de la Virgen Blanca es un solo cuerpo de miles de pañuelos azules apretados hombro con hombro. No cabe un alfiler. Hace calor. Huele a pólvora a punto de prender.
Entonces se lanza el txupinazo y, en lo alto del campanario, una figura diminuta se suelta al vacío. Un muñeco de boina, blusa azul, abarcas y un paraguas abierto recorre el cable que une la torre con la plaza, planeando sobre las cabezas. La ciudad ruge. Se encienden puros — ya no tantos como en los años cincuenta —, suena la charanga y un mar de manos se alza para recibirlo.
Al tocar el balcón, el muñeco se transforma. Un Celedón de carne y hueso recoge el testigo, baja a la plaza entre el gentío y se abre paso hasta la balconada para gritar lo único que hay que gritar: ¡Gora Gasteiz! ¡Gora Celedón!. Y Vitoria responde como un trueno.
Las fiestas han empezado.
El misterio que esconde bajo el paraguas
Fíjate en el paraguas. Celedón vuela con él abierto hacia arriba, nunca contra la lluvia, sino a modo de paracaídas: una Mary Poppins rústica y con boina planeando sobre la plaza. Bajo esa tela se esconde el mayor secreto de la fiesta. Porque nadie sabe con certeza quién fue Celedón.
La leyenda lo sitúa en la Gloria, viviendo entre nubes, bajando a la tierra una vez al año para no perderse las fiestas de su ciudad. Bonito. Pero los historiadores llevan un siglo persiguiendo al hombre de carne y hueso que hay detrás del mito, y no se ponen de acuerdo. Hay tres pistas, y cada una desmonta a la anterior.
La más querida habla de Celedonio Alzola, un aldeano de Zalduondo nacido en 1796. Albañil, se vino a Vitoria, se instaló en la calle Zapatería y se levantó su propia casa a golpe de paleta. Tan suya era esa casa que la ciudad entera todavía le canta: "Celedón ha hecho una casa nueva, Celedón con ventana y balcón". Zalduondo lo dio por bueno: hasta le dedicó una fuente que, en fiestas, mana vino en lugar de agua.
Pero el historiador Felipe Sarralde encontró una grieta en la historia. El pasacalles que suena durante todas las fiestas se estrenó en 1878, y su autor lo dedicó a otro hombre: Celedón Iturralde, del pueblo de Bitoriano, compañero de armas en la guerra carlista. Su "casa nueva con ventana y balcón" no estaría en Zalduondo, sino en Andagoia. Si la canción habla de Iturralde, ¿por qué le ponemos la cara de un albañil de Zalduondo?
Y por si fuera poco, el propio Ayuntamiento desliza una tercera versión: que Celedón fue Celedón Aguiluz, brigadier del ejército carlista nacido también en Andagoya. Tres nombres. Una sola canción. Un único paraguas que no piensa revelar a quién protege.
Quizá esa sea la mejor parte. Cada 4 de agosto, miles de vitorianos le cantan a Celedón con toda el alma sin saber del todo a quién. Y al aldeano, allá arriba colgado de su paraguas, parece darle igual.
De 1957 a hoy: el vuelo que casi no despega
El muñeco nació en 1957. Lo idearon nueve amigos blusas, inspirados en las viñetas en las que Celedón "bajaba de la Gloria" para animar las fiestas. Lo bautizaron "Pepito" y lo llevaron en coche a la torre de San Miguel. El estreno fue un desastre glorioso: la cuerda falló y el primer Celedón, José Luis Isasi, tuvo que improvisar. El público lo adoró.
Hoy el ritual está afinado al segundo. El muñeco aterriza en un balcón, una cortina lo oculta y, en cuestión de segundos, sale ya un Celedón de carne y hueso —desde 2024, el vitoriano Iñaki Kerejazu— que cruza la plaza a pie entre la multitud para llegar a la balconada y gritar lo único que hay que gritar: ¡Gora Gasteiz! ¡Gora Celedón!. Solo cinco hombres han dado cuerpo a la leyenda en casi 70 años.
En la parte alta de la plaza, una escultura de bronce de Ángel Benito Gaztañaga lo mantiene vivo el resto del año. Lleva el rostro de Isasi y mira de frente a la Virgen Blanca. El primer hombre que voló quedó fundido en metal, vigilando la plaza que cada agosto se llena para verle bajar.
Una ciudad vestida de azul: blusas y neskas
Celedón no vuela solo. Vuela sobre sus paisanos: las cuadrillas de blusas y neskas, el motor que mantiene viva la fiesta cuando él descansa. Camisa blanca, pañuelo azul al cuello, boina. Esa es la piel de Vitoria esos días.
Cada tarde protagonizan el Paseíllo, el acto más suyo. Miles de blusas y neskas cruzan el centro en desfile, escoltados por sus charangas, camino del ruedo. Saltos, cánticos, coreografías. La ciudad entera se detiene a verlos pasar. Y cuando, el 5 de agosto, llega el momento de la ofrenda floral, cada cuadrilla sube a la balconada de San Miguel a bailar el aurresku ante la Virgen, una detrás de otra, gritando el nombre de los suyos. Vestirse de blusa o neska no es un disfraz. Es decir "yo también soy de aquí esta semana".
La otra cara de La Blanca: la Virgen y los faroles
Cuatro horas después del rugido, la misma plaza contiene la respiración. Esa es la grandeza de estas fiestas: caben la euforia y el recogimiento en una sola noche.
A las diez de la noche del 4 de agosto, cuando la ciudad todavía huele a pólvora, sale el Rosario de los Faroles. Casi trescientos faroles de vidrio policromado y metal, alumbrados como brasas en la oscuridad, recorren el ensanche neoclásico llevados a hombros por cofrades de todas las edades. No hay gritos. Hay un murmullo de rezo y un río de luz. La Cofradía de la Virgen Blanca honra así a la patrona desde hace más de cuatro siglos; los faroles de cristal, idea del catedrático Manuel Díaz de Arcaya, se estrenaron en 1895. Cierra el desfile la carroza de la Virgen, una joya tallada por Francisco Font en 1897, escoltada por los Miñones de Álava con su uniforme de gala decimonónico.
¿Y quién es la Virgen Blanca? Nuestra Señora de las Nieves, patrona de la ciudad, una imagen gótica que vela la plaza desde la hornacina del pórtico de San Miguel. Aunque hay trampa hermosa en ese detalle: la talla que hoy ves no es la original. La auténtica, dañada por siglos de intemperie y por el vandalismo, descansa a salvo en el Museo de Arte Sacro; en la hornacina luce desde 2008 una réplica exacta. La patrona protege la plaza incluso cuando la verdadera no está.
El día grande y la despedida
El 5 de agosto amanece distinto. Es el día de la patrona, y la ciudad madruga: a las siete de la mañana, blusas y neskas sacan a la Virgen a hombros por las calles aún vacías en el Rosario de la Aurora, ese silencio raro de quien lleva toda la noche en pie. Luego llega la ofrenda floral de las cuadrillas y la Misa Pontifical en San Miguel.
Y mientras los mayores rezan, los txikis tienen su propio héroe. El 7 de agosto, Día del Niño, la plaza repite el vuelo en pequeño: bajan Celedón Txiki y Edurne, encarnados por un niño y una niña de las cuadrillas. La fiesta enseña su relevo y, de paso, su futuro.
Pero todo lo que sube, baja. O al revés. La madrugada del 9 al 10 de agosto, cuando dan la una, Celedón hace el viaje a la inversa: sobrevuela la plaza de vuelta hacia su torre.
Es la Subida de Celedón, la despedida. Abajo, miles de personas encienden bengalas y velas, y la misma plaza que estalló de júbilo seis días antes se queda en silencio, viéndolo marchar. Muchos lloran. Saben que con él se va el verano. Pero saben también que volverá. Siempre vuelve.
📌 Datos útiles
- fechas 2026: del 4 al 9 de agosto.
- bajada de Celedón: martes 4 de agosto, 18:00, Plaza de la Virgen Blanca.
- Rosario de los Faroles: noche del 4 de agosto, desde las 22:00, por el centro.
- día de la Virgen Blanca: 5 de agosto (festivo local en Vitoria-Gasteiz).
- subida de Celedón (despedida): madrugada del 9 al 10 de agosto.
- cómo vivirla: vístete de blusa o neska (camisa blanca, pañuelo azul, boina).
- buena idea: llega con tiempo a la plaza el día 4; se llena hasta los topes.
- importante: prohibido el vidrio en las zonas de gran aglomeración como la plaza, y el botellón en la vía pública está sancionado. Deja las botellas en casa.
- programa oficial de fiestas: consúltalo al final de esta página o en vitoria-gasteiz.org cuando se publique.
🧭 Planifica tu viaje
Cómo llegar: Vitoria-Gasteiz está muy bien conectada por la AP-1 y A-1 (Madrid-Irún) y por tren. Durante La Blanca hay cortes de tráfico en el centro; mejor aparcar fuera y entrar a pie.
Dónde aparcar: evita el Casco Medieval y el entorno de San Miguel esos días. Tira de parkings disuasorios y aparcamiento en barrios algo alejados, y baja caminando: todo el meollo es peatonal.
Dónde dormir: la oferta es amplia (hoteles, pensiones, apartamentos), pero reserva con meses de antelación: La Blanca lo llena todo. Si no encuentras sitio en el centro, los pueblos de la Llanada Alavesa quedan a un paso.
Dónde comer: Vitoria es ciudad de pintxos. Cae por la calle Cuchillería ("la Cuchi") y el Casco Medieval para ir de poteo, y reserva estómago para una tortilla de patata, unas perretxikos en temporada o un buen txuletón. Acompaña con txakoli o un vino de Rioja Alavesa, que la tienes al lado.
Consejo de local: el día 4, busca sitio en la plaza una hora antes y no te muevas. Para el Rosario de los Faroles, colócate en la calle Dato o en El Prado: el contraste entre el bullicio de la tarde y el silencio de los faroles es lo que de verdad no se olvida.
Créditos fotográficos:
Foto: "Escultura vegetal Vitoria-Gasteiz en la Plaza de la Virgen Blanca" por Zarateman. Dominio público (CC0).
Foto: "Descenso de Celedón sobre la plaza de la Virgen Blanca" por J. van Vliet. Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto: "Bajada de Celedón en las fiestas de Vitoria" por losdesiguales.com. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Estatua de Celedón en la plaza de la Virgen Blanca" por Alonsolej. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Iñaki Kerejazu encarna a Celedón en el chupinazo del 4 de agosto de 2025" por Pixelillo. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Fuegos artificiales en la subida de Celedón, Vitoria-Gasteiz" por Pixelillo. Licencia CC BY-SA 4.0.