Cuando Cartagena vuelve a ser Qart-Hadasht

Cae la tarde sobre la dársena del puerto y una escuadra romana enfila hacia el muelle. En la orilla esperan las legiones; sobre el agua avanzan los barcos del almirante Cayo Lelio. Cuando las dos fuerzas se juntan, empieza el asalto a la ciudad. No es una película: es Cartagena en septiembre, y lleva haciéndolo cada año desde 1990.

Durante diez días, la ciudad deja de ser la Cartagena del siglo XXI y vuelve a ser Qart-Hadasht, la capital que los cartagineses levantaron en Iberia hace más de 2.200 años, y después Carthago Nova, la que Roma le arrebató. Más de 5.500 festeros, repartidos en medio centenar de tropas cartaginesas y legiones romanas, sacan del armario sus túnicas, sus corazas y sus falcatas para revivir, en los mismos escenarios donde ocurrió, uno de los episodios que decidieron el destino del Mediterráneo: la Segunda Guerra Púnica.

Declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional por el Gobierno de España en 2017, las fiestas de Carthagineses y Romanos se celebran en la segunda quincena de septiembre. En 2026, del viernes 18 al domingo 27.

El origen: una petición de fiesta y una ciudad con 2.200 años de guión

Carthagineses y Romanos no nació de un decreto ni de una tradición centenaria. Nació de una idea sencilla: una ciudad que había sido escenario de la historia grande no tenía unas fiestas que la contaran.

En septiembre de 1990, un grupo de cartageneros recogió esa petición ciudadana y montó la primera edición. Los cartagineses se organizarían en tropas; los romanos, en legiones; y cada grupo tendría que inscribirse con un nombre acorde a la historia real de la ciudad. Aquel primer año el Gobierno Militar y la Infantería de Marina prestaron las tiendas de campaña para levantar el campamento, y una escuela taller confeccionó los símbolos del pórtico de entrada. Túnicas sencillas, mucha ilusión y una ciudad que respondió.

Creció rápido y en serio. En agosto del año 2000, el Ministerio del Interior declaró de utilidad pública a la Federación de Tropas y Legiones —el reconocimiento de que esto era ya bastante más que una fiesta— y en 2017 llegó la declaración de Interés Turístico Internacional. Hoy las fiestas mueven a más de cinco mil festeros y llenan la ciudad la segunda quincena de septiembre, cuando ya han pasado los calores y queda esa nostalgia de verano que se va.

La ciudad que lo hace posible

Aquí está la diferencia con casi cualquier otra recreación histórica de España: en Cartagena, los hechos no se recrean en un decorado. Se recrean donde pasaron.

Cartagena fue Qart-Hadasht, la "Ciudad Nueva" que el cartaginés Asdrúbal el Bello fundó hacia el 227 a. C. como capital púnica de la Península. De su puerto salió Aníbal rumbo a Roma. Y en el 209 a. C., el joven general romano Publio Cornelio Escipión —el que luego sería el Africano— la conquistó en una maniobra combinada por mar y tierra y la refundó como Carthago Nova. Esa ciudad sigue debajo de la de ahora: la Muralla Púnica —uno de los pocos restos cartagineses que se conservan en Europa—, el Teatro Romano, el Barrio del Foro, el Templo de Isis. Muchos de los actos de la fiesta se celebran en esos mismos enclaves, así que no ves una representación sobre la historia: la ves encima de ella.

Un detalle que casi nadie sabe: como Roma, Cartagena se levanta sobre cinco colinas. Una de ellas es el Mons Arx Asdrubalis, la del castillo, la que lleva el nombre del fundador cartaginés. La ciudad estaba predestinada a contar esta historia.

No es la única fiesta de España que devuelve a la vida el mundo romano. En Lugo, cada junio, la única muralla romana íntegra del mundo se llena de legiones y pueblos castrexos en el Arde Lucus, una de las mayores recreaciones romanas del país —y no es casualidad que las tropas de Cartagena desfilen allí cada año: las dos ciudades comparten festeros, oficio y rigor. A ese mismo hilo pertenecen las Guerras Cántabras de Los Corrales de Buelna y los Astures y Romanos de Astorga: España entera reescenificando, cada verano, el choque entre Roma y los pueblos que encontró.

Y en Catoira, cada agosto, réplicas de drakkares vikingos asaltan las Torres do Oeste: la otra fiesta española que se toma por mar.

Cartagineses y romanos: la Segunda Guerra Púnica, acto a acto

Lo que la fiesta pone en pie no es una batalla suelta, sino la cadena entera de acontecimientos que llevó de la fundación de la ciudad a su caída. Y lo hace con un guion que se respeta año tras año.

Todo empieza con la Fundación de Qart-Hadast por Asdrúbal. Sigue la Destrucción de Sagunto, la chispa que enciende la guerra con Roma, y una Sesión del Senado Romano —representada con un punto de irreverencia deliberada— en la que Roma declara la guerra a Cartago. Se celebran las Bodas de Aníbal e Himilce, la princesa íbera con la que el general selló su alianza con las tribus peninsulares, y se pide a la diosa Tanit un oráculo favorable antes del combate. Luego llega la Marcha de Aníbal hacia Roma: las tropas cartaginesas cruzan la ciudad con caballería y elefantes camino del campamento, recreando la salida del general que estuvo a punto de doblegar a Roma.

Y al final, la historia se cumple como se cumplió: Escipión combina el desembarco de la armada con el ataque por tierra, cae la ciudad, se proclama la Ley de Roma y Qart-Hadasht pasa a ser Carthago Nova. Cartago pierde su joya de Iberia. El público lo ve entero, del nacimiento a la rendición.

Lo que ocurre en esos diez días

El primer viernes (18 de septiembre en 2026) arranca con el Pregonillo —un pregonero de época anuncia por las calles que la fiesta empieza—, sigue con el Traslado y Encendido del Fuego Sagrado, que recorre enclaves históricos entre danzas rituales e invocaciones a los dioses púnicos y romanos, y culmina con el Pregón y la apertura del campamento festero, que a partir de esa noche ya no para.

Los días centrales despliegan el guion histórico —la Fundación, Sagunto, el Senado, las Bodas, el Oráculo— alternando jornadas dedicadas a uno y otro bando, con versiones infantiles por las mañanas y actos como los Comicios Centuriados (donde los romanos planifican la conquista) o el Feriae Latino, una fiesta gastronómica y participativa en la calle romana del campamento. Uno de los momentos más vistosos es el Desembarco de la Armada Cartaginesa en el puerto, seguido de la Contratación de Mercenarios y la gran Marcha de Aníbal.

El segundo viernes (25 de septiembre) es el clímax bélico. Abre con la Batalla deportivo-marítima —una regata a remo en la dársena entre equipos cartagineses y romanos, la única batalla no histórica de la fiesta y una de las más divertidas—, continúa con el Desembarco de la Armada Romana del almirante Cayo Lelio y estalla en la Gran Batalla por la Conquista de Qart-Hadast, que llena la Cuesta del Batel de catapultas, caballería, infantería y estruendo.

El sábado 26 es el día grande: el Gran Desfile de todas las tropas y legiones, miles de personas marchando sobre la ciudad, el broche visual de las fiestas. Y el domingo 27 las cierra con los fuegos artificiales de la traca final.

Lo que nadie te cuenta antes de ir

Si vienes a ver desfiles, verás una gran fiesta. Si vienes al campamento festero, verás la de verdad.

El campamento es el auténtico centro social de Carthagineses y Romanos: un recinto enorme donde los cincuenta y pico grupos levantan sus cuarteles, decoran sus parcelas y abren bares y tabernas con entrada libre, abiertos a cualquier visitante hasta bien entrada la noche. Ahí es donde la fiesta respira cuando los actos oficiales terminan: comida, música, festeros de paisano de época y un ambiente que no sale en ningún programa. Reserva una noche para perderte por él; es gratis y es lo mejor.

Segundo: los grandes actos se concentran en dos momentos. El segundo viernes (batalla marítima, desembarco romano y Gran Batalla en la Cuesta del Batel) y el Gran Desfile del sábado son lo más multitudinario, con diferencia. Si quieres buen sitio, llega con bastante antelación; la Explanada del Puerto y la Cuesta del Batel se llenan. Y ojo con un detalle que sorprende a quien viene de otras fiestas: la Gran Batalla no se ve gratis desde la acera. Se monta un graderío y se entra con asiento comprado. Sácalo con antelación.

Tercero: muchos actos suceden en los monumentos reales —Muralla Púnica, Teatro Romano, el puerto—, así que la fiesta es también una excusa perfecta para ver la Cartagena arqueológica. Y merece quedarse un día después: el Teatro Romano, la Muralla Púnica y el Barrio del Foro, sin la multitud de la fiesta, se disfrutan de otra manera. Y si te quedas más días, la Región tiene mucho más que ver y celebrar.

Datos útiles

Fechas 2026: del viernes 18 al domingo 27 de septiembre. Segunda quincena, siempre arrancando el primer viernes y ocupando los dos últimos fines de semana del mes.

Apertura: el viernes 18 —Pregonillo, Traslado y Encendido del Fuego Sagrado, Pregón y apertura del campamento festero. (Horarios exactos de 2026: pendientes del programa oficial.)

Clímax bélico: el viernes 25 —Batalla deportivo-marítima en la dársena, Desembarco de la Armada Romana y Gran Batalla por la Conquista de Qart-Hadast en la Cuesta del Batel.

Qué comer: en el campamento, cada tropa monta su barra con platos de inspiración romana y púnica. Fuera, lo de Cartagena: caldero del Mar Menor, carnes a la brasa, guisos de legumbres, michirones, marineras. Y para rematar: pide un asiático, el café de Cartagena —café, leche condensada, brandy, Licor 43, canela y corteza de limón—, servido en su vaso de cristal grueso con forma propia. Pedirlo es de local.

Día grande: el Gran Desfile de tropas y legiones, el sábado 26.

Cierre: domingo 27, con fuegos artificiales.

Campamento festero: entrada libre, abierto de noche, con bares y tabernas para todos los visitantes. El verdadero corazón social de la fiesta.

Precio: la mayoría de los actos son gratuitos y en la calle, pero los dos grandes no. Para la Gran Batalla en la Cuesta del Batel hay que comprar asiento en el graderío (en ediciones recientes, en torno a 5 €, a la venta en compralaentrada.com). Para los desfiles se venden sillas a lo largo del recorrido, in situ, por unos 3-4 €. Confirmar precios y canal de venta en el programa oficial de 2026.

Sillas del Gran Desfile: se colocan a lo largo del recorrido, que va de la Plaza del Ayuntamiento al campamento festero. Si no quieres ver de pie un desfile de miles de personas, cómpralas con tiempo.

Cómo llegar: Cartagena tiene estación de tren y autobús; en coche, autovía desde Murcia (unos 30-40 min). Durante las fiestas hay cortes de tráfico en el centro y el puerto: mejor aparcar a las afueras y entrar andando.

Dónde dormir: conviene reservar con antelación —la ciudad se llena en fiestas.

Programa oficial Carthagineses y Romanos 2026, próximamente

Créditos fotográficos:
Foto 1 y 3: "Representación de la batalla entre los Cartagineses y los Romanos" por Emilio Rubio Villanueva. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto 2: "La Gran Batalla, Cartagineses y Romanos" por Giorgio Montersino. Licencia CC BY-SA 2.0. Modificada.
Foto 4: "Cuartel de la tropa cartaginesa Tanit en el campamento festero" por Pablo Cabezos. Licencia CC BY 2.0. Modificada.