Entrada de Toros y Caballos de Segorbe

Son las dos menos cinco en la calle Colón
Suenan las campanas de la catedral. Luego, una carcasa que revienta en el cielo. Y entonces, medio segundo de silencio: el que precede a todo lo que va a pasar en el minuto siguiente.
La calle está llena de gente de pared a pared. No hay una sola valla. Nadie que separe a los que miran de lo que viene. Y sin embargo, cuando los seis toros aparezcan al fondo arropados por los caballos, la multitud se abrirá y se cerrará a su paso como si alguien la dirigiera, dejando justo el hueco necesario y ni un centímetro más.
Bienvenidos a la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe.
Se celebra cada septiembre en esta ciudad del Alto Palancia, en Castellón, y está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional desde diciembre de 2005 y Bien de Interés Cultural inmaterial. En 2026, la semana grande va del lunes 7 al domingo 13 de septiembre, con la carrera repitiéndose todos los días a las dos en punto de la tarde. Miles de personas se juntan a lo largo de la calle Colón para verla, y muchas de ellas, después de presenciarla, siguen sin entender del todo cómo es posible.
Porque Segorbe no corre sus toros como los corre nadie más.

De dónde viene: seis siglos bajando ganado al pueblo
Los primeros documentos que hablan de fiestas de toros en Segorbe datan de 1386. Más de seiscientos años. Pero lo interesante no es la antigüedad: es de dónde nació el rito.
La Entrada no se inventó para ser un espectáculo. Nació de una faena. Durante siglos, el ganado que iba a lidiarse en la plaza había que trasladarlo hasta ella, y en Segorbe ese traslado se hacía subiendo las reses desde el río Palancia hasta el centro de la ciudad. Ese último tramo —el más delicado, el de meter a los toros por la calle principal sin que se desmandaran— se fue convirtiendo, generación tras generación, en la fiesta misma. Lo que empezó siendo el medio (llevar el toro a la plaza) acabó siendo el fin (verlo llegar). La faena se volvió rito.
No es la única fiesta española que nació así. En Pamplona, el encierro de San Fermín tiene el mismo origen práctico: llevar los toros desde los corrales hasta la plaza por la calle, y de ahí a la fiesta que hoy conoce el mundo entero. Dos maneras distintas —muy distintas— de haber convertido el mismo gesto ganadero en patrimonio.
Y lo más asombroso es lo poco que ha cambiado. La fotografía que abre este recuerdo está tomada en 1998, hace más de veinticinco años, y en ella se reconoce exactamente lo mismo que verás hoy: los caballistas envolviendo a la manada, las varas de latonero, el público apretado a los lados sin una sola valla. Cambian las caras; el rito, no.
El Rialé: la parte que casi nadie de fuera ve
Todo el mundo conoce la carrera. Casi nadie de fuera conoce lo que pasa antes.
Horas antes de las dos, el ganado sube desde el río por el camino del Rialé, en un ascenso lento hacia el pueblo. En ese tramo los toros todavía no van arropados por los caballistas: suben casi solos, guiados por los pastores. Y a los lados del camino, cientos de personas lo presencian en silencio, de pie, sin ruido, viendo pasar a los animales que dentro de unas horas serán los protagonistas.
Es el momento más callado de toda la fiesta y el que no sale en ningún vídeo. Mientras el pueblo se prepara para la carrera y la calle Colón empieza a llenarse, arriba, en el camino del río, un puñado de segorbinos y algún visitante avispado ven la fiesta empezar de verdad. Si vas a Segorbe y quieres entender la Entrada entera, no llegues a las dos: sube al Rialé por la mañana.
El minuto: seis toros, doce jinetes y una muralla humana
A las dos en punto, la carrera.
Los caballistas —una docena de jinetes, algunos elegidos por sorteo cada año— se reúnen con las reses y las encierran en una formación romboidal: caballos delante, detrás y a los lados, envolviendo a los seis toros y al cabestro que marca el paso. Y arrancan calle Colón abajo. La distancia es de unos quinientos metros y se cubre en poco más de un minuto, a galope tendido.
La herramienta de los jinetes es mínima: una fina vara de latonero, poco más que una caña, con la que orientan a la manada. No hay contención por la fuerza; hay oficio. Las calles se cubren de arena para que los animales pisen mejor, y todo —el respeto por las reses, la precisión de los caballos— está pensado para que el trance dure lo justo y salga limpio.
Pero lo que hace única a la Entrada, lo que no tiene ninguna otra fiesta de toros en España, es que no hay barreras. Ni una valla, ni un vallado, ni una talanquera. Lo único que mantiene a los toros en su camino es la propia gente: miles de personas apretadas a ambos lados que, en el instante en que la manada llega a su altura, se abren para dejar paso y se vuelven a cerrar detrás. Vista desde arriba, la multitud se mueve como un banco de peces que se parte y se recompone en décimas de segundo, formando un pasillo que aparece y desaparece. El público es la barrera. Esa muralla viva es la fiesta.
Cuando la manada llega a la plaza, los toros quedan dentro y los caballos fuera. Y entonces, sin prisa, los caballistas desandan el recorrido calle Colón arriba, al paso, mientras la gente que acaba de ver la carrera los recibe con una ovación. Ese regreso tranquilo, casi ceremonioso, es el aplauso a un oficio que se transmite de padres a hijos.
Lo que nadie te cuenta antes de ir
Si vas un día cualquiera de la semana, verás la Entrada. Si vas sabiendo estas cosas, la vivirás mejor.
El sitio hay que ganárselo. La calle Colón se llena, y mucho, sobre todo el fin de semana. Si quieres ver la carrera bien, colócate con bastante antelación; a las dos ya no hay hueco. Hay palcos y balcones de pago desde los que se ve con calma, y desde la plaza final se puede ver la llegada de los toros y, después, la exhibición de ganado gratis.
Empieza por el Centro de Interpretación. Segorbe tiene un centro dedicado solo a la Entrada, en el mismo edificio que la oficina de turismo, y a pie de calle hay tótems explicativos con códigos QR que te cuentan qué pasa en cada punto del recorrido. Media hora allí antes de la carrera y la entenderás el triple. El Ayuntamiento también organiza visitas guiadas durante la semana que incluyen el recorrido y el acceso al Rialé; se reservan en la oficina de turismo.
Quédate a ver la ciudad. Segorbe es una ciudad monumental —catedral, murallas, casco antiguo— y merece un paseo sin la multitud de la carrera. Si haces noche, tienes la fiesta al día siguiente y la ciudad entera a tu ritmo.
Datos útiles
Fechas 2026: del lunes 7 al domingo 13 de septiembre. La Entrada se rige por una regla fija: se celebra la semana en la que cae el 9 de septiembre, de lunes a domingo. La carrera es todos los días a las 14:00.
Dónde: la carrera discurre por la calle Colón, en el centro de Segorbe (Castellón, comarca del Alto Palancia). El ganado sube antes desde el río Palancia por el camino del Rialé.
El preludio (el Rialé): por la mañana, la subida silenciosa del ganado desde el río. Poca gente de fuera lo conoce; es la mejor manera de vivir la fiesta completa.
Centro de Interpretación de la Entrada: en el edificio de la oficina de turismo. Muy recomendable antes de ver la carrera. (Horarios de 2026: conviene confirmarlos en la oficina de turismo.)
Visitas guiadas: el Ayuntamiento suele organizar packs durante la semana grande (recorrido + Rialé + tribuna). Reservas en la Oficina de Turismo de Segorbe. (Plazas limitadas; confirmar precio y horario del programa 2026.)
Palcos y sillas: hay palcos y balcones de pago para ver la carrera con comodidad. (Precios y puntos de venta, pendientes del programa oficial de 2026.)
Qué comer: la cocina del Alto Palancia —embutidos, guisos de la tierra, cordero— y los productos de la huerta del Palancia. Buen momento para sentarse sin prisa entre carrera y paseo.
Cómo llegar: Segorbe está a unos 30-40 minutos de Castellón y de Valencia por autovía (A-23), y tiene estación de tren (línea Valencia–Teruel–Zaragoza). En días de Entrada hay cortes de tráfico en el centro: mejor aparcar a las afueras y entrar andando.
Dónde dormir: la ciudad se llena en la semana grande; conviene reservar con antelación. Buscar alojamiento en Segorbe para esas fechas.
Créditos fotográficos:
Foto: "Segorbe. Entrada de Toros. Calle Colón 2" por Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan). Licencia CC BY-SA 3.0. Modificada.
Foto: "Entrada de toros de Segorbe (1998)" por Embolat. Dominio público.
Foto: "Segorbe. Entrada de Toros. Calle del Argén. Subida del Rialé" por Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan). Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto: "Monumento a la Entrada de Bous i Cavalls de Sogorb" por Coentor. Licencia CC BY-SA 3.0. Modificada.