Comienza la experiencia en Santiago de Compostela

Son las 23:30 del 24 de julio en la Plaza del Obradoiro. No hay un centímetro libre. Miles de personas miran en silencio la fachada del Pazo de Raxoi, donde una estructura de luz y sombra reproduce la silueta de la Catedral. El aire huele a noche de verano gallego y a anticipación.

Entonces empieza la música.

Y la fachada arde.

Son los Fogos do Apóstolo, el impresionante espectáculo de luz, proyecciones y fuegos artificiales con el que Santiago de Compostela lleva siglos abriendo su fiesta grande. Las proyecciones envuelven la fachada de la Catedral hasta hacerla arder en luz, mientras los fuegos artificiales parecen salir de sus torres y piedras milenarias. Cuando el último cohete sube y la plaza explota en aplausos, Santiago ya sabe que el día grande ha llegado.

Las Fiestas del Apóstol Santiago se celebran en Santiago de Compostela del 18 al 31 de julio de cada año, con los días grandes el 24 y el 25 de julio. Son Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 2001 y reúnen cada año a cientos de miles de peregrinos, gallegos y visitantes de todo el mundo en torno a la tumba del Apóstol.

Pero para entender por qué esta fiesta es lo que es, hay remontarse varios siglos atrás y entender que el 25 de julio en Santiago no es solo un día. Es tres cosas a la vez.

Tres ciudades en una: peregrinos, gallegos y compostelanos

El 25 de julio en Santiago de Compostela tiene tres capas que rara vez se explican juntas.

La primera es religiosa: es la festividad del Apóstol Santiago, patrón de España y de Galicia desde el siglo IX. No es un título menor: es el santo más importante del país, aquel cuya tumba convirtió a una pequeña ciudad gallega en uno de los tres grandes centros de peregrinación de la cristiandad junto a Roma y Jerusalén. Cada 25 de julio, miles de peregrinos que han caminado semanas o meses llegan a la Catedral para completar su viaje. Para ellos, el 25 de julio es el destino.

La segunda es política: es el Día de Galicia, la fiesta nacional de la comunidad autónoma. Sus orígenes no están en la religión sino en un acuerdo de 1919, cuando la Asamblea de las Irmandades da Fala decidió que el 25 de julio sería el Día Nacional de Galicia. Religión e identidad nacional comparten fecha desde hace más de un siglo pero nacieron con ochocientos años de diferencia.

La tercera es compostelana: es la fiesta de la ciudad. La que los vecinos de Santiago viven desde dentro, con sus procesiones, sus gigantes y cabezudos, sus charangas por el casco histórico y su forma propia de celebrar que tiene poco que ver con el turismo y mucho con pertenecer a este lugar.

Lo que empezó como peregrinación se convirtió en fiesta. Lo que empezó como fiesta se convirtió en algo que ya no tiene una sola palabra para describirlo.

Quien llega a Santiago el 25 de julio está en tres fiestas al mismo tiempo sin saberlo. Los compostelanos, los gallegos y los peregrinos de todo el mundo siguen llegando. Llevan siglos haciéndolo.

El Botafumeiro: 62 kilos volando a 68 km/h

La Catedral de Santiago es el escenario central de las festividades, pero tiene mucha más historia de la que parece. En este lugar se veneran los restos del Apóstol Santiago el Mayor, y es el destino final del Camino de Santiago.

Aquí se celebra la solemne Ofrenda al Apóstol: el Botafumeiro. Es un gigantesco incensario que oscila majestuosamente, llenando la nave de incienso. En gallego significa literalmente "lanzador de humo", y es el incensario más famoso del mundo.. Es un símbolo de purificación y una parte inconfundible de la tradición.

Su historia empieza con un problema de higiene. En la Edad Media, miles de peregrinos llegaban a la Catedral después de semanas caminando sin poder asearse. Algunos pernoctaban dentro del templo. El olor era insoportable. La solución fue un incensario gigante que purificara el aire mientras las oraciones ascendían con el humo. Así nació el Botafumeiro.

El modelo actual, forjado en 1851 por el orfebre compostelano José Losada en latón bañado en plata, pesa 62 kilogramos y mide 1,50 metros de altura. Para ponerlo en movimiento se necesitan ocho hombres, los llamados tiraboleiros, que tiran de una cuerda de 65 metros y 90 kilogramos a través de un sistema de poleas. El resultado es un péndulo que cruza el transepto de la Catedral de lado a lado alcanzando una velocidad de 68 km/h y una altura de 21 metros sobre el suelo.

Hay dos cosas que casi nadie sabe sobre el Botafumeiro. La primera: las tropas napoleónicas lo robaron cuando invadieron Galicia. La segunda: existen dos. El original de 1851 y una réplica en plata donada en 1971, que solo se usa si el primero está en restauración. El original es el que vuela en las grandes celebraciones, incluido el 25 de julio.

Los Fogos do Apóstolo: 500 años de fuego

La tradición de iluminar el Obradoiro la noche del 24 de julio tiene su primera referencia documentada en 1545, cuando la plaza fue alumbrada con candelas de colores. En los siglos XVII y XVIII la celebración creció: se añadieron corridas de toros en la propia plaza, la quema de un castillo de paja y madera con fuegos artificiales y el lanzamiento de cohetes. Era la fiesta más grande del año y lo quemaban todo.

Con el tiempo, los castillos de paja se convirtieron en fachadas neomedievales diseñadas por arquitectos municipales, y los fuegos se sofisticaron hasta convertirse en el espectáculo audiovisual actual. Pero el problema fue el mismo durante siglos: el fuego dañaba la Catedral. Solo los fuegos de 2019 causaron daños en el Pazo de Raxoi por valor de 700.000 euros. La decisión fue inevitable: la pirotecnia abandonó el Obradoiro.

En 2026, los Fogos do Apóstolo se lanzan por primera vez desde tres puntos simultáneos de la ciudad: la Alameda, la Cidade da Cultura y el Parque de Carlomagno, formando una corona de fuego sobre Santiago que se puede ver desde cualquier barrio. La fiesta que empezó con velas en 1545 sigue evolucionando, pero la noche del 24 de julio sigue siendo la más esperada del año.

La Ofrenda que estuvo a punto de desaparecer

Cada 25 de julio, el Rey de España o su delegado entra en la Catedral de Santiago y presenta la Ofrenda Nacional al Apóstol. Es una ceremonia de protocolo riguroso en la que el oferente, ante el Arzobispo y miles de fieles, pronuncia un discurso en nombre de España y deposita simbólicamente la ofrenda ante el altar del Apóstol. Comitiva oficial, misa solemne, Botafumeiro en vuelo. Lleva haciéndose, casi sin interrupciones, desde 1643.

Ese fue el año en el que Felipe IV la instituyó como acto de devoción de la monarquía española hacia el Apóstol, en un momento en que la propia tradición compostelana estaba siendo cuestionada: sectores influyentes presionaban para sustituir a Santiago como patrón de España por el arcángel San Miguel. La Ofrenda fue la respuesta de la Corona.

Casi desaparece en 1812, cuando el primer parlamento español moderno, las Cortes de Cádiz, votaron su supresión. Un cambio político la salvó. Desde entonces ha sobrevivido a guerras, repúblicas, dictaduras, democracias y convulsiones de todo tipo. Lleva más de 380 años cumpliéndose sin casi interrupciones, y no hay ningún indicio de que vaya a parar.

El Año Santo: cuando Santiago se detiene


Hay años en que Santiago de Compostela vive algo diferente. Se llama Año Santo Xacobeo o Año Jubilar Compostelano, y ocurre cuando el 25 de julio cae en domingo. En esos años, la Puerta del Perdón de la Catedral permanece abierta todo el año y los peregrinos que la cruzan reciben la indulgencia plenaria, es decir, el perdón total de sus pecados según la tradición católica.

El origen de esta tradición se remonta al siglo XV, cuando el Papa Calixto II estableció el privilegio compostelano. Desde entonces, el Año Santo convierte a Santiago en uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo, con cifras de visitantes que pueden triplicar las de un año ordinario.

El próximo Año Santo es 2027. Pero Santiago no espera a que el calendario lo decida para ser lo que es: la ciudad al final del camino.

Créditos fotográficos.
Foto: "Pazo de Raxoi, Santiago de Compostela" por esporras. Disponible bajo licencia CC BY-SA 2.0.
Foto: "Fuegos del Apóstol Santiago de Compostela 2012" por Contando Estrelas. Disponible bajo licencia CC BY-SA 2.0.
Foto: "Catedral de Santiago de Compostela, panorama oeste" por Fernando Pascullo. Disponible bajo licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Botafumeiro, Catedral de Santiago de Compostela" por Bjørn Christian Tørrissen. Disponible bajo licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Pazo de Raxoi, Santiago de Compostela" por Jule_Berlin. Disponible bajo licencia CC BY 2.0.
Foto: "Concha del Camino de Santiago en Guipúzcoa" por Carlos Alustiza Martínez (Marraski). Disponible bajo licencia CC BY-SA 4.0.