Cada 25 de julio, la Vega de Enol amanece tomada por pastores, gaitas y rebaños en la romería más alta de Asturias. La Fiesta del Pastor se celebra junto al Lago Enol, en los Lagos de Covadonga, dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, y guarda en su corazón algo que casi ninguna otra fiesta de España conserva: una asamblea de pastores que todavía reparte los pastos de la montaña y vota a su Regidor. En 2026 cumple su 88ª edición, esta vez en sábado.

Cerca del cielo
A mil metros de altura el aire huele a hierba mojada y a humo de la noche anterior. El sol asoma por detrás de Peña Santa, casi dos mil seiscientos metros de caliza, y enciende la lámina quieta del Lago Enol. Suben las esquilas de los rebaños, el primer compás de una gaita se cuela entre la niebla baja y, por la carretera que trepa hacia los puertos, llegan los romeros que han madrugado para estar arriba a tiempo.
La llaman "la romería más cerca del cielo", y el apodo se gana a pulso: pocas fiestas de España se celebran a esta altura, en un anfiteatro de roca y agua donde la montaña entera parece reunirse para honrar a los suyos. Lo que se vive aquí es un pueblo celebrando, un año más, que el oficio del pastor sigue vivo en estos puertos.
El concejo que reparte la montaña
En 1939, los pastores de la Montaña de Covadonga convirtieron en fiesta su reunión de trabajo más importante. Cada verano se juntaban para una tarea seria: repartirse de forma justa los pastos de altura, donde cada rebaño tenía su sitio, y nombrar a quien velaría por que esas reglas se cumplieran. De aquel conceyu de cuentas, rebaños y palabra dada nació la romería que hoy llena la Vega.
Lo extraordinario es que aquel reparto sigue vivo y se celebra de verdad, con todas sus consecuencias. Tras la misa, la Corporación Municipal y el Consejo de Pastores se sientan en Concejo Abierto —el conceyu abiertu— a la vista de todos. Reparten los puertos de pasto, designan a los celadores que vigilarán su cumplimiento durante el verano y eligen por votación popular al nuevo Regidor de Pastos, encargado de hacer respetar unas ordenanzas que se transmiten más por costumbre que por escrito. Bajo la música y los puestos de queso late, intacto, un acto de gobierno de la montaña que tiene casi un siglo.
Los que sostienen la fiesta
Los protagonistas son pastores de carne y hueso, gente que el resto del año madruga en las majadas de los Picos. Ellos eligen al Regidor, ellos discuten el reparto, ellos bajan los rebaños.
La jornada arranca con la misa solemne en la Capilla del Buen Pastor, oficiada por el Abad de Covadonga, que bendice a hombres y ganados antes de que empiece el día. Y en mitad de la fiesta llega el momento más emotivo: el homenaje al Pastor y la Pastora de la Montaña de Covadonga del año, vecinos a los que la comarca distingue por toda una vida dedicada al oficio. Sus nombres cambian cada edición; lo que no cambia es el orgullo con que se les nombra. Junto a ellos, la Pastorina y sus damas reciben las bandas que las acreditan como imagen de la fiesta.
Y está el color de la fiesta: las mujeres con el dengue cruzado sobre el pecho y el mandil de vuelo, los hombres tocados con la montera picona, todos calzando las madreñas que repican sobre la hierba mojada. Aquí el traje regional asturiano se viste con el orgullo de quien honra a su montaña, no con el postureo de una jornada de fotos.
Lo que casi nadie cuenta
Hay un secreto que casi nadie aprovecha: la víspera, la noche del 24 de julio, es la única del año en que se permite acampar en los Lagos de Covadonga. El resto del calendario está prohibido. Por eso, quien sube esa tarde encuentra algo irrepetible: tiendas de campaña salpicando la vega, hogueras encendidas bajo las estrellas y gaitas que no callan hasta la madrugada. Dormir junto al Lago Enol, con los Picos recortados contra el cielo, es una romería dentro de la romería.
Hay también un reconocimiento que dice mucho de esta gente. En 1994, la comunidad de pastores de los Picos de Europa recibió el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar, un galardón que rara vez recae en un oficio entero y que premió, precisamente, su empeño en mantener viva una forma de vida de montaña.
Y un último guiño de leyenda. Bajo las aguas del Lago Enol descansa una imagen de la Virgen de Covadonga que cada 8 de septiembre los buzos rescatan del fondo. Un misterio más de estos lagos, que el ciclismo ha hecho mundialmente famosos con la subida de la Vuelta.
El día grande
La jornada empieza de noche cerrada. Buena parte de los romeros sale a pie de Cangas de Onís de madrugada y encara los once kilómetros de subida por las sendas de montaña, para llegar a la Vega cuando todavía hay rocío. Hacia media mañana, la misa abre oficialmente el día y, tras ella, llega el conceyu que da sentido a todo lo demás.
Después, la montaña se convierte en estadio. La prueba reina es la escalada a la Porra de Enol, una carrera alpina que sube en vertical sobre la vega y deja a los corredores sin resuello en plena pared de la montaña. Llega luego la carrera de caballos, que aquí se corre "a pelo", sin montura ni artificios, como mandaba la tradición. Y el concurso de tiro de cuerda, donde dos equipos se juegan el orgullo del pueblo a pura fuerza y técnica.
Entre prueba y prueba, los grupos de coros y danzas llenan el aire de baile regional, la artesanía pastoril compite en su propio certamen y los puestos despachan los grandes quesos de la zona: el Cabrales y el Gamonéu, curados en estas mismas cumbres. Comer un cachu de queso con el Lago Enol enfrente es, para muchos, la mejor parte del día.
Datos útiles
- Cuándo: 25 de julio de 2026, sábado. Fecha fija cada año.
- Dónde: Vega de Enol, junto al Lago Enol, en los Lagos de Covadonga (concejo de Cangas de Onís), dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, a algo más de mil metros de altitud.
- Cómo llegar: ese día la carretera a los Lagos se cierra al tráfico privado y solo se sube en autobús o taxi. Conviene reservar el billete por internet con antelación (las reservas online tienen prioridad sobre las de los aparcamientos) y subir en los primeros turnos de la mañana, o se corre el riesgo de quedarse abajo y perderse la misa y el concejo. Los horarios cambian cada temporada: consultar parquenacionalpicoseuropa.es y buslagoscovadonga.es (ALSA).
- La vuelta: por la tarde, al terminar las pruebas, se forman colas largas en las paradas de bajada. Mejor tomárselo con calma y disfrutar de la vega hasta que el gentío afloje.
- Qué llevar: ropa de abrigo e impermeable aunque sea julio, y protección solar. En la alta montaña se pasa de la niebla cerrada al sol de justicia en cuestión de minutos.
- Acampada: solo se permite la noche de la víspera, el 24 de julio. Conviene montar la tienda a última hora de la tarde, recogerla a primera hora del día 25, no encender fuego en el suelo y no dejar rastro de basura: es Parque Nacional y la zona se cuida con mimo.
- Para comer: quesos de montaña con denominación de origen, Cabrales y Gamonéu, presentes en los puestos durante toda la jornada.
- Horarios y programa: la misa, las pruebas deportivas, el concejo y la entrega de premios pueden cambiar de hora cada edición; consultar el programa oficial del Ayuntamiento de Cangas de Onís.
Reconocida como Fiesta de Interés Turístico desde 1965, la Fiesta del Pastor ha sabido crecer sin perder su raíz. Subir el 25 de julio a la Vega de Enol es asomarse a una Asturias que todavía se gobierna a sí misma desde las cumbres, cerca del cielo.
Programa próximamente aquí
Créditos fotográficos:
Foto: "Lago Enol, Picos de Europa" por José Manuel García. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Lago Enol, uno de los lagos de Covadonga" por Pacodonderis. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Trajes regionales de Asturias" por Amasuela. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Queso azul asturiano" por Tamorlan. Licencia CC BY 3.0.