Carnaval de Águilas 2027

Son las diez y media de la noche y en las mazmorras del Castillo de San Juan hay algo encerrado. El pueblo lo sabe. Por eso se agolpa cuesta arriba, apretado, mirando la puerta. Cuando se abre, sale una bestia cubierta de esparto, con la cara tiznada de negro, y detrás una corte que hace bramar caracolas. La gente empieza a llamarla por su nombre para enfurecerla: "¡¡Mussona-na!! ¡¡Mussona-na!!". Y la fiera baja.

Las plumas y las carrozas vienen luego, a plena luz. Esto es la otra cara de Águilas, la que empieza cuando cae el sol.

La bestia que solo sale una vez al año

La Mussona es el personaje más antiguo y más aguileño de todo el Carnaval, y el que menos tiene que ver con la idea de purpurina que uno trae de casa. Es una figura ancestral —hombre y bestia a la vez— que encarna una idea muy vieja: la lucha entre lo salvaje y lo civilizado, entre el orden y el caos. Va vestida de esparto, con pelo y hueso, y cada año adopta una forma distinta (ha salido de hombre lobo, de abeja, de canguro monstruoso): lo elige quien la interpreta, que puede ser hombre o mujer, a diferencia de los otros tres personajes de la fiesta.

Lo bonito es el ritual de paso, y conviene entenderlo antes de ir, porque si no se ve solo una gente disfrazada gritando. La Mussona vive encerrada en las mazmorras del Castillo de San Juan y solo se la suelta una noche al año. Antes de abrir la celda, dentro de la fortaleza, las Mussonas de años anteriores la invocan. El que dirige el rito es el Músico-Domador: la Mussona del año pasado, la única persona capaz de amansar a la fiera con el sonido de su pandero. A su lado está el Oficiante, que fue la Mussona de hace dos años. Uno a otro se traspasan el medallón y el pandero, y la bestia entrante recibe su poder de todas las que fueron antes que ella. Es, literalmente, una fiesta que se hereda de mano en mano.

Entonces la sueltan. Y baja.

El recorrido va del castillo, sobre las 22:30, hasta la Plaza de España, donde llega cerca de la medianoche. Por el camino la Mussona gruñe a los niños, molesta a los adultos, trepa, salta y se mete por las ventanas de los locales y las casas: nunca se sabe por dónde va a aparecer, porque una fiera desatada es impredecible. El domador la guía con el pandero, el único sonido al que obedece. El público la enardece cantando su nombre. Y ya en la plaza, por fin, la fiera es domada, salta la traca de bienvenida y se abren los chiringuitos: ahí arranca de verdad la noche aguileña. Hazte a la idea del aviso que corre de boca en boca: "recoged a los críos, que viene la Mussona".

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Un carnaval con dos caras: el día y la noche

Aquí está la clave que casi nadie te cuenta antes de ir: en Águilas hay dos carnavales distintos, y no son el mismo dependiendo de la hora a la que salgas a la calle.

El Carnaval de día es el del lujo. Es el de los grandes desfiles de peñas y carrozas, con trajes de plumas trabajados durante todo el año, la belleza, el color y la espectacularidad. Es el que preside la Musa, la reina de la fiesta, cuya presentación en el pregón es de lo más solemne y elegante del programa. Es un carnaval que entra bien con niños: hay mucho que mirar.

El Carnaval de noche es otra historia. Es el de la espontaneidad, el gracejo y la picardía, el de los disfraces improvisados y satíricos con los que el aguileño se tapa la cara para poder decir lo que quiera. Aquí no manda el traje caro, manda la ocurrencia. Es la gran pasión del pueblo, la parte en la que participa medio censo de Águilas, y su noche cumbre es el lunes, cuando el carnaval de la calle se pone sus mejores galas.

Si solo puedes ir a una cosa, elige según lo que busques. El día es un espectáculo para ver. La noche es una fiesta para meterse dentro.

Más de dos siglos detrás del disfraz

A Águilas le gusta decir que sus raíces "se pierden en la noche de los tiempos", y lo cierto es que hay papeles que lo respaldan más de lo que uno esperaría de una fiesta de disfraces. Algunas fuentes sitúan el origen en el siglo XVIII, en el reinado de Carlos III. Lo documentado de verdad es una Regulación de las Fiestas de Carnaval recogida en las Ordenanzas Municipales de la localidad que data de 1886, y las primeras imágenes conservadas, de 1903. El estudioso Lorenzo Hernández Pallarés, en su Historia de los carnavales de Águilas, defiende que aquí se dan hasta catorce de las prácticas carnavaleras clásicas que describió el antropólogo Julio Caro Baroja: tres más de las once habituales. Traducido: es un carnaval con capas, y viejas.

La propia Mussona lo cuenta bien. Es una tradición que llegó a desaparecer durante décadas y que se recuperó hace poco más de veinte años rescatándola del carnaval antiguo. Su antigüedad documentada supera los dos siglos. Ese vaivén —perderse y volver— es la historia de casi todo el carnaval aguileño.

Si esta idea de la bestia ancestral que sale una vez al año, encarnando lo salvaje frente a lo civilizado, te suena, es porque no es exclusiva de Águilas: en el norte, la Vijanera de Silió suelta a su Oso el primer domingo de enero con la misma lógica de fondo, lo indómito domado por el pueblo. Dos extremos de España, un mismo miedo antiguo puesto en escena.

Lo que el visitante no sabe

La Cuerva se comparte, no se compra. La bebida típica del carnaval aguileño es una especie de sangría de la casa: vino, fruta y azúcar. No es un producto de barra, es algo que las peñas y las familias preparan en grandes recipientes y van repartiendo. Si alguien te ofrece un vaso, estás dentro.

Los cascarones son munición. Son huevos vaciados y rellenos de confeti que se lanzan a la cabeza. Detrás hay una historia: la batalla de cascarones enfrenta a los bandos de Don Carnal (la fiesta, el exceso, el disfrute) y Doña Cuaresma (la abstinencia, la seriedad, lo que viene después). Es el pulso de siempre entre la carne y el ayuno, resuelto a papelazos.

Don Carnal acaba ardiendo. Como en tantos carnavales, la fiesta termina matando simbólicamente a su propio rey: la Quema de Don Carnal cierra el último gran desfile. Se acabó el exceso; entra la Cuaresma.

El carnaval no termina el martes. Cuando el resto de España ya ha recogido, Águilas sigue: llega el Sábado de Piñata (el fin de semana siguiente) con otro desfilazo, y todavía después el concurso de chirigotas, con una agrupación invitada del Carnaval de Cádiz. La fiesta se estira casi tres semanas.

El carnaval de 2027, día a día

En 2027 el Carnaval de Águilas se celebra del sábado 30 de enero al sábado 20 de febrero, bajo el lema "El Bosque Encantado". Estas son las fechas del avance oficial de la Federación de Peñas (calendario provisional: algunos actos pueden ajustarse hasta que salga el programa definitivo):

  • Sábado 30 de enero — arranque oficial con el Cambio de Poderes (este año, novedad: en el Auditorio Infanta Doña Elena).
  • Fin de semana grande (6-7 de febrero) — primeros grandes desfiles de día y suelta de la Mussona en su noche.
  • Lunes 8 de febrero — Noche de Carnaval Aguileño, la cumbre del carnaval de la calle.
  • Martes 9 de febrero — segundo gran desfile.
  • Viernes 12 de febrero — Desfile de Peñas Foráneas.
  • Sábado 13 de febrero — Sábado de Piñata: tercer gran desfile y Quema de Don Carnal.
  • 16-17 de febrero — semifinales del concurso de chirigotas (según inscripciones).
  • Viernes 19 de febrero — Gala Drag Queen.
  • Sábado 20 de febrero — gran final de chirigotas, con agrupación invitada de Cádiz.

(Publicaremos el programa oficial aquí en cuanto se encuentre disponible).

Dónde dormir en Águilas (y por qué reservar ya)

Este es el punto práctico que decide el viaje. Águilas es un destino de costa con plazas hoteleras propias, pero en las noches grandes del carnaval el alojamiento se agota meses antes, y lo que queda suele ser lo peor y lo más caro. No es un tópico: es lo que repiten quienes van cada año. Si tienes las fechas, cuanto antes lo cierres, mejor.

Dos maneras de hacerlo bien: dormir en el propio Águilas si encuentras sitio con tiempo, o —si llegas tarde— hacer base en algún punto de la costa cercana y entrar a la fiesta. La villa tiene estación de tren (línea de Cercanías con Murcia), y en carnaval el servicio suele reforzarse; aun así, conviene comprobar horarios de vuelta, porque la noche aguileña acaba de madrugada.

Alojamiento: 

Entradas y gradas: los desfiles tienen zonas de grada con entrada; la venta suele ser online y también presencial en taquilla los días de desfile. Consulta la web oficial de la Federación al acercarse la fecha.

Cómo llegar: Águilas está en el suroeste de la Región de Murcia, con tren desde Murcia y Lorca y buenas conexiones por carretera. Los aeropuertos más cercanos son el de la Región de Murcia (Corvera, RMU) y el de Alicante-Elche.

Vista nocturna de la bahía, el puerto de Águilas, Murcia.

Créditos fotográficos:
Foto 1: "Mussona.JPG" por Csruiz9o. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto 3: "Águilas de noche.jpg" por IHA Alquiler vacacional. Licencia CC BY-SA 4.0.