Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz
Son las dos de la tarde del 2 de mayo y la cuesta del castillo de Caravaca es un embudo de gente. Ochenta metros de rampa, empinada, con la muralla al fondo y el público pegado a las vallas a los dos lados.
Abajo espera un caballo cubierto con un manto de seda y oro que ha llevado un año bordar. A su lado, cuatro mozos con la camisa blanca y el pañuelo rojo, las manos agarradas a las correas.
Suena la señal. En torno a diez segundos —el récord está en siete segundos y setecientas trece milésimas— el caballo y sus cuatro mozos coronan la cuesta a galope, entre un rugido que se oye desde media ciudad.
Eso es la carrera de los Caballos del Vino. Dura un suspiro y la prepara un pueblo entero durante los otros 364 días del año.

La cuesta que se corre en diez segundos
El acto que la UNESCO señala como el momento culminante de la fiesta ocupa una fracción de la tarde. Es una carrera contra el reloj por la última rampa que sube al castillo-santuario, y compiten cerca de sesenta peñas caballistas, una detrás de otra.
Cada caballo sube flanqueado por cuatro mozos. Y aquí está la primera cosa que sorprende a quien llega de fuera: los mozos no montan. Corren a pie, agarrados a las ramaleras —las correas del enjaezamiento—, tirando y sujetando al animal a la vez mientras este galopa cuesta arriba. Subir rápido es media carrera; subir con el caballo entero y el manto en su sitio es la otra media.
El crono manda. El récord vigente lo tiene la peña Artesano, con el caballo Ansemil: siete segundos y 713 milésimas, marcados en 2016. En 2025 la peña Calimocho se quedó a treinta milésimas con Star of Bengal. Se habla de esos registros en Caravaca como en otros sitios se habla de un gol en el último minuto.
Lo que las peñas cuidan por encima del tiempo es el trato al animal. La distinción de la UNESCO no premia la velocidad: premia el saber transmitido de padres a hijos sobre la cría, el cuidado y el manejo del caballo, y los valores de respeto que rigen esa relación. La carrera es la punta visible de todo eso.
Si piensas subir a verla, ten en cuenta que el 2 de mayo Caravaca se llena y la cuesta se ocupa con horas de antelación; conviene mirar dónde dormir en Caravaca de la Cruz con tiempo, porque las camas de la comarca vuelan para esas fechas.

Un caballo, cuatro mozos y un manto de un año
La carrera se ve en diez segundos. El manto se prepara durante un año.
Cada peña viste a su caballo con un enjaezamiento hecho a medida: piezas bordadas en seda, con pedrería y canutillo de oro y plata, cosidas expresamente para ese animal y esa edición. No es un adorno que se guarda y se reutiliza: muchas peñas estrenan diseño cada año, trabajando con bordadores y talleres durante meses.
La técnica del bordado en seda y oro es un arte con raíz honda en Murcia —la misma familia de labor que luce, por ejemplo, la Semana Santa de Lorca en sus mantos—, y en Caravaca se aprende en casa y en los talleres de las peñas, y se transmite igual que el manejo del caballo.
La parte que casi nadie ve ocurre de madrugada. Antes del amanecer del 2 de mayo, en más de cuarenta puntos repartidos por la ciudad, cada peña lava y enjaeza a su caballo. Es un momento de familia: apenas hay público, solo los más ligados a la peña. El pueblo entero está en pie mientras la mayoría de los visitantes duermen.
Luego, ya de mañana, los caballos recorren enjaezados las calles del centro —la Gran Vía, la plaza del Arco— y se celebra el concurso de enjaezamiento, donde un jurado valora el bordado, el diseño y cómo cae el manto sobre el animal. Los mantos premiados y los diseños del año se exponen para que cualquiera pueda acercarse a mirarlos de cerca.
Por qué se llaman "del vino"
El nombre viene de una historia que en Caravaca se cuenta como parte del paisaje.
Según la tradición, el castillo estuvo sitiado en el siglo XIII, en pleno territorio de frontera con el reino musulmán. El agua de los aljibes se agotó —otras versiones dicen que fue envenenada—, y un grupo de caballeros rompió el cerco para buscarla. No encontraron agua, pero sí vino, y volvieron a la fortaleza con las caballerías cargadas. Ese vino se bendijo con la reliquia de la Cruz y se dio a los enfermos, que sanaron. De ahí, dice la leyenda, la costumbre de subir el vino al castillo a caballo.
Como leyenda hay que tomarla. Lo que sí está documentado es que el festejo tal y como hoy se conoce se celebra desde el siglo XVII, ligado a las fiestas de la Santísima y Vera Cruz y al ritual de bañar la reliquia. Lo demás pertenece al terreno de lo que un pueblo cuenta sobre sí mismo, y no por ello se vive con menos fuerza.
La otra tradición, la que explica la propia Cruz, sitúa un 3 de mayo del siglo XIII la aparición milagrosa de la reliquia: dos ángeles la habrían llevado por una ventana del alcázar para que un sacerdote pudiera oficiar misa ante el señor musulmán de la plaza. Sobre esa aparición se levantó todo lo demás: el santuario, la devoción y, con los siglos, la fiesta.

Lo que no se ve desde la cuesta
La UNESCO premió a los Caballos, no a las tamboradas. El 16 de diciembre de 2020, "Los Caballos del Vino" entraron por sí mismos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Es una inscripción propia, con su expediente y su número, distinta de las tamboradas de la Región. Conviene decirlo porque se mezcla a menudo.
La cruz que quizá llevas al cuello nació aquí. La reliquia de Caravaca es un lignum crucis guardado en un relicario con forma de cruz de doble travesaño —dos brazos horizontales y uno vertical—. Esa forma tan reconocible es la "Cruz de Caravaca" que se reproduce en medallas y colgantes por medio mundo. El original se venera en la basílica, en lo alto de la ciudad.
Caravaca es una de las cinco ciudades del mundo con jubileo perpetuo. En 1998 la Santa Sede le concedió celebrar Año Santo cada siete años a perpetuidad, un privilegio que solo comparten Santiago de Compostela, Santo Toribio de Liébana, Roma y Jerusalén. Ocho caminos oficiales de peregrinación terminan aquí.
El vino sube el 2; la Cruz se baña el 3. Al día siguiente de la carrera, la reliquia baja hasta el Templete —un edificio barroco hexagonal rodeado de agua, a las afueras, al que también llaman el Bañadero— y allí se celebra el Baño de la Cruz. El vino de los Caballos y el agua del Templete son las dos caras del mismo relato.
El pañuelo rojo no es un disfraz. La camisa blanca, el pantalón y la faja y el pañuelo rojos son la indumentaria del caballista. Quien la lleva esos días está diciendo, sin palabras, a qué peña pertenece y de dónde viene.
Los cinco días, día a día
Las fiestas de la Santísima y Vera Cruz ocupan del 1 al 5 de mayo, con los Moros y Cristianos como segundo gran eje. El bloque de los Caballos del Vino se concentra del 1 al 3, y su día grande es el 2.
30 de abril. Pórtico de migas: las peñas migueras encienden sus hogueras y compiten por la mejor sartén. La ciudad huele a leña y a comienzo de fiesta.
1 de mayo. Concurso de Caballos a Pelo (el animal sin manto, valorado por su morfología), Ofrenda de Flores y apertura de las exposiciones de mantos.
2 de mayo — día grande. Enjaezamiento de madrugada en los más de cuarenta puntos de la ciudad, misa, recorrido de los caballos enjaezados por el centro, concurso de enjaezamiento y, a primera hora de la tarde, la carrera por la cuesta del castillo.
3 de mayo — la Invención de la Cruz. Baño de la Cruz en el Templete y jornada mayor de los Moros y Cristianos, con desfiles de kábilas y mesnadas, embajadas y la toma del castillo.
(La hora exacta de cada acto la fija el programa oficial de cada año, que publicaremos aquí en cuanto se emita; el esqueleto de días es estable.)
Datos útiles
Cuándo. Fiestas de la Santísima y Vera Cruz, del 1 al 5 de mayo. Los Caballos del Vino, del 1 al 3; la carrera, el 2. El Baño de la Cruz, el 3.
Dónde. Caravaca de la Cruz, noroeste de la Región de Murcia. La carrera sube por la cuesta hasta el castillo-santuario que corona el casco antiguo.
Sellos. Las fiestas son de Interés Turístico Internacional desde 2004 (Resolución de 4 de noviembre de 2004, BOE-A-2004-20107). Los Caballos del Vino son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2020, y Bien de Interés Cultural inmaterial de la Región de Murcia desde 2011 (Decreto 295/2011).
Para entenderlo con calma. El Museo de la Fiesta, en el Palacio de los Uribe, y la Casa Museo de los Caballos del Vino, en el casco histórico, guardan mantos, fotografías y la historia de las peñas. Se pueden ver todo el año.
Dónde dormir. El 2 de mayo la ciudad se queda sin sitio y muchos visitantes se alojan en la comarca. Si vas, reserva alojamiento en Caravaca de la Cruz con antelación.
Créditos fotográficos:
Foto 1: "Caballosdelvino.2demayo.jpg" por mecun. Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto 2: "Caballos-del-vino-2019.jpg" por ConchiArroyo. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto 3: "Caballos del Vino. Cuesta del Castillo.jpg" por Pedro J Pacheco. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto 4: "Interior del museo de los Caballos del Vino 9.jpg" por Anidae. Licencia CC BY 4.0.