
La noche que Alicante arde
A las doce en punto de la noche del 24 de junio, una palmera de fuegos artificiales sube desde el monte Benacantil y lo ilumina todo. Es la señal. En ese momento, más de doscientos monumentos de hasta doce metros de altura empiezan a arder simultáneamente por toda la ciudad. Los bomberos los mojan con sus mangueras mientras la gente los rodea. El calor llega hasta la cara. El olor a pólvora y cartón quemado se queda en la ropa. Y en cuestión de minutos, algo en lo que un artista ha trabajado durante un año entero desaparece.
Eso es la Nit de la Cremà. Y eso son las Hogueras de San Juan de Alicante — las Fogueres de Sant Joan en valenciano popular.
Declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional, las Hogueras son la fiesta grande de Alicante. Cinco días — del 20 al 24 de junio — en los que la ciudad entera se transforma en un museo al aire libre que termina en llamas. Con una diferencia fundamental respecto a cualquier otro festival de arte: aquí, destruir es el objetivo desde el primer momento.
El hombre que convenció al alcalde
Las Hogueras no tienen siglos de historia documentada. Tienen noventa y ocho años y un fundador con nombre y apellidos: José María Py y Ramírez, nacido en Cádiz, criado en Valencia y llegado a Alicante con una idea.
Lo que sí tiene siglos es la tradición de quemar hogueras en la noche de San Juan. Los alicantinos llevaban generaciones encendiendo fuego en las calles cada 23 de junio para celebrar el solsticio de verano — quemando trastos viejos, muebles rotos, restos del trabajo de los carpinteros y ebanistas. Las autoridades lo prohibían cada año mediante bando municipal. El más antiguo conservado es de 1822: "no se enciendan hogueras en las calles, ni menos se disparen tiros ni cohetes en la noche de San Juan, bajo multa de 20 a 100 reales". Los alicantinos lo ignoraban sistemáticamente.
En 1881, el alcalde Carlos Chorro olvidó publicar el bando de prohibición. Lo que ocurrió esa noche fue tal desmadre que varias autoridades acabaron dimitiendo.
El punto de inflexión llegó en 1928, cuando José María Py — que había vivido en Valencia y conocía las Fallas de primera mano — publicó un artículo el 28 de marzo de 1928 en el diario La Voz de Levante con el título: "Les Falles de Sant Josep en València, i les Fogueres de Sant Joan en Alacant". Su propuesta era transformar las hogueras populares en monumentos artísticos, como hacía Valencia con las Fallas, para atraer turismo y darle a la fiesta la formalidad que necesitaba para sobrevivir.
El alcalde Julio Suárez-Llanos aceptó. La asociación Alicante Atracción organizó las primeras Hogueras oficiales ese mismo año. El éxito fue tal que el periódico El Día escribió: "Les Fogueres han sido un acontecimiento en la historia de Alicante, más de cien mil personas presenciaron la cremà".
José María Py murió en 1932, con cincuenta años, sin poder ver la fiesta que había creado convertirse en lo que es hoy. Las Hogueras estuvieron a punto de desaparecer durante la Guerra Civil — dos años de parón — pero sobrevivieron. Su legado pervive en cada monumento que arde el 24 de junio.
Los monumentos: un año de trabajo para tres horas de llamas
Cada comisión fogueril — una asociación de vecinos de un barrio o distrito — encarga a un artista foguerer la construcción de su monumento. El proceso dura todo el año. Los bocetos, los materiales, la estructura, las figuras. Todo se construye sabiendo que va a quemarse.
Los monumentos están hechos de madera, cartón piedra y poliestireno expandido, diseñados para arder de forma controlada — la estructura se mantiene vertical mientras se va consumiendo de abajo arriba, desmoronándose poco a poco. Pueden alcanzar hasta doce metros de altura. Cada uno tiene un remate — la figura principal en la cima — y una base poblada de ninots: figuras satíricas que representan políticos, deportistas, personajes de actualidad o escenas de crítica social.
En 2026 hay monumentos en categoría especial, primera, segunda y tercera categoría, más las hogueras infantiles. La más grande y visitada es la Hoguera Oficial, que se instala cada año en la Plaza del Ayuntamiento y es siempre la última en quemarse durante la cremà.
El coste de un monumento de categoría especial puede superar los 100.000 euros. Todo para que arda en una noche.
Junto a cada monumento, la comisión instala su barraca: el espacio donde los vecinos se reúnen durante los días de fiesta, celebran verbenas y comparten la gastronomía tradicional de las Hogueras. La coca — una especie de empanada de atún, cebolla y piñones — y las brevas son los platos que marcan estos días. Las barracas tienen sus propias portadas decoradas, que son también objeto de competición entre comisiones. Son el corazón social de la fiesta, el lugar donde los foguerers viven las Hogueras de verdad, lejos del turismo y cerca del barrio.
El ninot indultat: la figura que se salva
Antes de la fiesta, cada comisión aporta uno de sus ninots a la Exposición del Ninot, que se celebra durante tres semanas en la antigua Lonja del Pescado. El público vota su favorito. El ninot más votado se convierte en el Ninot Indultat — la única figura que se salva del fuego.
Los ninots indultats de todas las ediciones se conservan en el Casal de la Festa, el museo de las Hogueras. Es la única forma de ver en pie lo que normalmente dura cinco días.
En 2026, la exposición reunió 182 figuras — adultas e infantiles — compitiendo por ese indulto.
La mascletà: el espectáculo que se siente antes de oírse
Cada día de fiestas, a las 14:00 horas en punto, la Plaza de los Luceros se transforma.
Una mascletà no es un espectáculo de fuegos artificiales. Es un bombardeo de pólvora a ras de suelo diseñado para que se sienta en el pecho antes de que el sonido llegue a los oídos. La secuencia tiene una estructura musical propia — los pirotécnicos trabajan con ritmo y dinámica, construyendo la tensión hasta el clímax final. Los expertos hablan de "escuchar con el cuerpo", no con los oídos.
Durante las Hogueras 2026, hay mascletàs de concurso del 18 al 24 de junio en Luceros. Cada día una pirotecnia diferente. Llegar con al menos una hora de antelación es imprescindible — la plaza se llena hasta los bordes.
La Bellea del Foc
La Bellea del Foc es la reina de las Hogueras. No es un título honorífico vacío — tiene un papel activo en todos los actos oficiales de la fiesta durante el año. Cada distrito elige a su propia bellea, y entre todas ellas un jurado designa a la Bellea del Foc principal.
El título viene de bellesa, belleza en valenciano. Y foc, fuego. La belleza del fuego. Es la figura que preside la ofrenda floral, los desfiles y la ceremonia de la cremà.
El día grande
La plantà y los días grandes
La noche del 20 de junio es la plantà: los artistas foguerers montan los monumentos en sus emplazamientos definitivos. Toda la noche, en todos los barrios, grúas y equipos trabajando. Al amanecer del 21, Alicante amanece convertida en un museo al aire libre con más de doscientos monumentos desplegados por toda la ciudad.
El 22 de junio hay Ofrenda de Flores a la Virgen del Remedio: miles de personas desfilan con trajes tradicionales por el centro de la ciudad para depositar flores ante la imagen de la patrona. Es uno de los momentos más fotogénicos y menos conocidos de la fiesta.
El 23 de junio por la noche, en la fachada de El Corte Inglés frente a la Plaza de la Estrella, tiene lugar la Arribada del Foc — un espectáculo de luz, sonido y pirotecnia que marca el inicio oficial de los días grandes.
La Nit de la Cremà
El 24 de junio a medianoche, la palmera de fuegos artificiales desde el Benacantil da la señal. A partir de ese momento, todos los monumentos de la ciudad empiezan a arder por turnos — primero las hogueras de barrio, luego las de categoría, hasta la Hoguera Oficial de la Plaza del Ayuntamiento, que es siempre la última.
Los bomberos acompañan cada cremà con sus mangueras, mojando al público en lo que se llama la banyà — el baño de agua que es parte del ritual tanto como el fuego. La gente lo espera, lo busca, se ríe y se deja empapar.
En cuestión de horas, todo lo que existía desde el 20 de junio ha desaparecido.
Después de la cremà: los fuegos del Mediterráneo
Las Hogueras no terminan el 24. Del 25 al 29 de junio, cada noche en la Playa del Postiguet, se celebra el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales. Pirotecnias de toda España y de otros países compiten ante el mar. Es uno de los mejores certámenes pirotécnicos del Mediterráneo y uno de los menos conocidos fuera de Alicante.
Datos útiles
Fechas 2026: del 20 al 24 de junio. Actos previos desde el 5 de junio con la apertura de la Exposición del Ninot.
La mascletà: todos los días a las 14:00 horas en la Plaza de los Luceros. Llegar con una hora de antelación como mínimo.
La cremà: noche del 24 de junio, a partir de medianoche. La Hoguera Oficial de la Plaza del Ayuntamiento es la última en quemarse, sobre las 3:00 horas.
Exposición del Ninot: desde el 5 de junio en la antigua Lonja del Pescado. Entrada gratuita.
Concurso Internacional de Fuegos Artificiales: del 25 al 29 de junio, cada noche en la Playa del Postiguet.
Cómo moverse: durante los días grandes el centro de Alicante está cortado al tráfico. Todo es accesible a pie. El TRAM (tren-tranvía) conecta el aeropuerto y los municipios del área metropolitana con el centro.
Créditos fotográficos:
Foto panorámica: "Vista de Alicante" por Diego Delso, delso.photo. Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto hoguera: "Hogueras de San Juan, Alicante" por cesar.ruiz. Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto: "Busto de José María Py, Museo de Hogueras de Alicante" por Varondán. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto: "Hoguera Séneca-Autobuses, Alicante" por Victoriano Javier Tornel García. Licencia CC BY-SA 2.0.
Foto Mascletá: "Mascletà en Plaza de los Luceros" por Zarkos. Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto Bella del Foc: "Belén Mora, Bellesa del Foc 2023" por Jerónimo Roure Pérez (Dorieo). Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto La Plantá: "Plantà de una hoguera de San Juan, Alicante" por Niño expósito. Licencia CC BY-SA 3.0.
Foto: "Fuegos artificiales Hogueras" por Bruno Zaragoza. Licencia CC BY-SA 2.0.