Entroido de Laza: peliqueiros, farrapada y hormigas vivas

Son las diez de la mañana de un lunes de febrero y la Praza da Picota de Laza ya huele a tierra mojada. Los peliqueiros bajan a la carrera, los cencerros atronando, y cientos de personas esperan en el centro de la villa con ropa que no piensan volver a ponerse. Está a punto de empezar la farrapada. Y antes de que caiga la tarde, sobre la plaza lloverán también la harina y las hormigas. Bienvenido al Entroido de Laza, el más ancestral de Galicia. Aquí no hay una barrera invisible que separe al vecino del forastero: si te plantas en la Praza da Picota un lunes de Entroido, vas a salir cubierto de barro, de harina y —conviene saberlo de antemano— de hormigas. Es un pueblo entero volcado en un rito de siglos, que se celebra igual haya turistas o no. Ven con ropa que no te importe tirar. Esa es la primera regla, y la única imprescindible.

Laza es una villa diminuta del sur de Ourense, en la comarca de Verín, con poco más de mil habitantes. Once meses al año es un lugar tranquilo de montaña. El duodécimo, durante el Entroido, multiplica su población y se convierte en uno de los tres vértices del llamado "triángulo máxico" del carnaval gallego, junto con Verín y Xinzo de Limia. De los tres, Laza presume de ser el más ancestral y enxebre: el que menos ha cedido a la comodidad y al turismo, el que mejor conserva el filo salvaje de la fiesta.

Con poco más de mil habitantes y pocos alojamientos, la villa se queda pequeña esos días, así que conviene reservar cama con tiempo en Verín, a un paso.

Peliqueiros de Laza con sus caretas y mitras durante el Entroido, en Ourense.

Un carnaval declarado y protegido

El Entroido de Laza está declarado Fiesta de Interés Turístico de Galicia. En enero de 2024, además, la Xunta reconoció el conjunto del Entroido gallego como Ben de Interese Cultural (BIC), la máxima figura de protección patrimonial, en un sentido amplio que abarca toda la celebración. Conviene la precisión, porque circula mucho el dato inflado: el sello Nacional de la zona lo tiene Verín (cigarróns), y el Internacional, Xinzo (pantallas). Laza juega en la categoría autonómica, lo que no le resta ni un gramo de autenticidad. Al contrario: es de los pocos entroidos que se sostienen solos, sin necesidad de vender nada.

Los peliqueiros, los reyes de la fiesta

Por encima del barro y las hormigas mandan ellos: los peliqueiros. Son la figura estrella de Laza, máscaras que recorren las calles a la carrera haciendo sonar los cencerros que llevan al cinto. Su atuendo es inconfundible: una careta de madera de abedul rematada por una mitra pintada con motivos de colores, camisa blanca, faja roja, chaquetilla, medias blancas con ligas y la zamarra, un látigo con mango de madera labrado con el que se abren paso. Es un traje pesado —según Turismo de Galicia puede alcanzar los quince kilos— y vestirlo es un honor que no se improvisa.

Con el peliqueiro rige una ley no escrita que todo visitante debe conocer: no se le puede tocar ni manchar. Él sí puede zarandearte con la zamarra; tú, a cambio, tienes derecho a la burla y la mofa, pero nunca a ponerle una mano encima ni a mancharle el traje. Es la única figura intocable en una fiesta donde, por lo demás, no se salva nadie.

El arco de la fiesta: de los folións al entierro

El Entroido de Laza no cabe en un día. Arranca semanas antes con los Viernes de Folión, comparsas nocturnas que recorren la villa tocando para espantar los malos espíritus. Le siguen los jueves de Compadres y Comadres, el Venres de Folión con su gran cocido y el Gran Folión, y el Sábado de Fariñada e Cabritadas, cuando la harina tiñe de blanco la Praza da Picota en una batalla campal apta para todos los públicos.

El domingo —el Domingo Corredoiro— salen los peliqueiros y la villa entra en ebullición. Pero el día grande, el que concentra a cientos de visitantes, es el lunes.

Luns Borralleiro: el día que no perdona

La mañana del Luns Borralleiro empieza con la farrapada: una batalla de todos contra todos en la que las armas son farrapos, trapos empapados en barro. No hay bandos ni tregua. El objetivo es simple —embadurnar a todo el que se ponga a tiro, con especial cariño hacia los forasteros— y el resultado deja la plaza sembrada de figuras de arcilla vivientes. A la vez recorren las calles la Xitanada dos Burros, una procesión en la que parejas subidas a lomos de burro parodian a los antiguos caminantes que cruzaban de Galicia a Castilla, y los Maragatos.

Pero el plato fuerte llega por la tarde, con la Baixada da Morena. La Morena es un hombre disfrazado con una cabeza de vaca tallada en madera, cuernos incluidos, que desciende desde el barrio de Cimadevila hasta la Picota rodeado de una comitiva. Y aquí es donde Laza se pone a la altura de su leyenda.

Peliqueiros de Laza corriendo por la calle durante el Entroido, en Ourense.
Un hombre lanza un puñado de tierra con hormigas sobre la multitud durante «Las Hormigas» del Entroido de Laza.

Las formigas: lluvia de hormigas vivas

Que nadie llegue a Laza sin saber esto. La comitiva que acompaña a la Morena baja fuertemente armada: harina propulsada por sopladoras, toxos (aulaga, la planta espinosa del monte gallego), berzas, cobelleiros y —el elemento que hace única a esta fiesta— hormigas vivas. Hormigas de verdad, vivas: irritadas horas antes con vinagre y mezcladas con tierra, la comitiva las lanza a puñados sobre la multitud apretada en la plaza. La idea es que nadie logre acercarse a la Morena, y el baño de harina y hormigas está garantizado para todo el que se atreva a entrar.

Lejos de espantar a la gente, es el momento más esperado: la plaza salta y grita al unísono su cántico mítico, "Que bote, que bote A Picota", mientras cruza entre la marabunta la gran hormiga roja de cartón que preside la escena. El origen de la costumbre se pierde en el tiempo —hay quien rastrea sus raíces en antiguos ritos celtas, aunque nada está probado—; lo cierto es que se sigue haciendo hoy, exactamente igual de crudo que siempre.

Tras las hormigas llega la calma: el reparto de las cachuchas (careta de cerdo cocida) y del xastré, el licor típico del lugar, para reponer fuerzas.

Ese mismo gesto de cubrir a toda una multitud —aquí con harina y hormigas— tiene un eco sorprendente al otro extremo de España: en Los Indianos de Santa Cruz de La Palma, donde una isla entera se cubre de blanco lanzándose polvos de talco. El mismo juego ancestral de emborronar al vecino hasta hacerlo irreconocible, con la harina del norte y el talco del sur.

Martes de Entroido: la despedida

El martes baja el telón. Salen los peliqueiros veteranos, y por la tarde llega el Testamento do Burro: una sátira en la que se repasan, con toda la retranca gallega, los acontecimientos del año y se ajustan cuentas simbólicas con quien se lo haya ganado. Después, el enterro do Entroido y el loito (luto) de los peliqueiros ponen el punto final a la semana grande. Queda todavía el Domingo de Piñata, un cierre más relajado, ideal para quien quiera el ambiente sin el golpe frontal del lunes.

Prepara tu visita

  • Fechas del entroido de Laza 2027:

En 2027 el Carnaval cae pronto. Estas son las jornadas centrales:

- Sábado 6 de febrero: Fariñada e Cabritadas.

- Domingo 7 de febrero: Domingo Corredoiro (salida de los peliqueiros).

- Lunes 8 de febrero: Luns Borralleiro (farrapada, Xitanada y Baixada da Morena con las formigas).

- Martes 9 de febrero: Martes de Entroido (Testamento do Burro y entierro).

- Domingo 14 de febrero: Domingo de Piñata.

  • Programa. Acceso aquí, lo publicaremos en cuanto se haga oficial.
  • Cómo llegar. Laza está en el sur de Ourense, junto a la A-52 (salida hacia la OU-110). No tiene estación de tren: la de AVE más cercana es la de Ourense, y desde allí hay autobús comarcal hacia la zona de Verín. Los aeropuertos más próximos son los de Vigo, Santiago y Oporto.
  • Dónde dormir. Conviene saberlo: Laza es una villa muy pequeña y su oferta se reduce a unos pocos alojamientos rurales con muy pocas plazas. Lo práctico es alojarse en Verín o en la ciudad de Ourense, ambas a un paso, y acercarse a Laza en los días grandes.
  • Qué comer. El carnaval gallego se come tanto como se baila. En Laza el protagonista es el cerdo: la cachucha que se reparte en la Picota, la androlla y el gran cocido del Venres de Folión. De postre, la bica branca —bizcocho jugoso muy arraigado en las tierras de Trives y Verín— acompañada de xastré y licor café para entrar en calor entre baile y baile. Puedes ver el resto de sabores de la zona en nuestra guía de Gastronomía de Galicia.

Créditos fotográficos:
Foto 1: "Peliqueiros de Laza" por Ramón Piñeiro. Disponible bajo licencia CC BY-SA 2.0.

Foto 2: "Peliqueiros de Laza" por Ramon Piñeiro. Disponible bajo licencia CC BY-SA 2.0. Modificada.
Foto 3: "Carnaval de Laza. Inicio de «Las Hormigas»" por James Davis. Disponible bajo licencia CC BY-SA 4.0.