Los Indianos de La Palma

Son las nueve de la mañana de un lunes de febrero y Santa Cruz de La Palma ya huele a talco.

En los balcones de tea de la calle O'Daly, las familias terminan de vestirse de blanco de arriba abajo: lino, puntillas, sombrero de paja y una maleta vieja en la mano, como si acabaran de bajar de un barco. En la Alameda, los primeros grupos afinan una guaracha.

Falta poco para que la ciudad entera desaparezca debajo de una nube blanca.

Es el Día de Los Indianos, el lunes de Carnaval más singular de Canarias.

Multitud vestida de blanco entre polvos de talco en el Día de Los Indianos, plaza de España de Santa Cruz de La Palma.

El día que la ciudad se vuelve blanca

La mañana va llenando el casco de gente vestida igual, de blanco impoluto. Desde las nueve, los grupos de música se reparten por la Alameda, la plaza de Santo Domingo y la plaza de España. Suena Cuba por todas partes.

La capital no llega a los 16.000 habitantes. Ese lunes recibe a decenas de miles de personas —más de 70.000 en las ediciones recientes—, entre isleños, llegados de la Península y pasajeros de crucero.

A mediodía, el atrio del Ayuntamiento hace "La Espera". Baja al puerto La Negra Tomasa —un hombre vestido de colores vivos y maquillado de negro, el personaje que abre la jornada— y con su llegada la fiesta arranca de forma oficial. La interpreta desde hace décadas Víctor Lorenzo Díaz Molina, "Sosó".

Y entonces, a primera hora de la tarde, empieza lo que todo el mundo espera.

Desde los camiones que dispone el Ayuntamiento se reparten varias toneladas de polvos de talco, gratis, y la multitud se cubre a sí misma. El aire se vuelve blanco. El suelo, resbaladizo. La ropa recién estrenada, la piel, el pelo, los sombreros: todo queda del mismo color. Una "batalla incruenta", la llaman aquí, en la que nadie pierde.

Al caer la tarde, la música cubana toma la calle y no la suelta hasta la madrugada.

Si vas a vivirlo, la cama es lo primero que vuela: buscar alojamiento en Santa Cruz de La Palma con semanas de antelación es media fiesta ganada.

El indiano que volvió rico de Cuba

Para entender por qué media isla se disfraza de esto, hay que mirar al mar.

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, miles de palmeros embarcaron hacia América —sobre todo a Cuba— buscando fortuna. A los que volvían con ella se les llamaba "indianos": regresaban al pueblo con traje de lino, sombrero de jipijapa, alhajas, un puro encendido y baúles llenos, luciendo delante de los vecinos todo lo que habían amasado al otro lado del Atlántico.

La fiesta es la parodia cariñosa de aquel personaje. Se ríe de su pompa con humor y, de paso, celebra lo que de verdad trajeron los barcos: la música, el habla, el ron, el tabaco. El vínculo entre La Palma y Cuba caló tan hondo que el acento palmero suena a veces cubano, algo que ha estudiado hasta la BBC.

La Negra Tomasa, personaje central del Día de Los Indianos, durante la celebración en Santa Cruz de La Palma.

Los testimonios del indiano enriquecido en Santa Cruz de La Palma se rastrean al menos desde principios del siglo XX. La parodia del Desembarco, tal como se conoce, se recuperó en 1966, dentro de las que entonces se llamaban "Fiestas de Invierno", el nombre con el que se sorteaba la prohibición del Carnaval en aquellos años. De ahí viene, lunes tras lunes, hasta hoy.

Ese día suenan sones, guarachas y guajiras; se comen sopas de miel y buñuelos; corre el ron de caña. La Habana entera cabe, por unas horas, en una plaza de La Palma.

De dónde salió tanto polvo

El talco tiene su propia historia, más vieja que los indianos.

Empolvarse o "enjarinarse" en Carnaval viene de tiempos inmemoriales en toda la isla: la gente "corría" la fiesta lanzándose harina y polvos. Una crónica de 1913 ya se lamentaba de que aquel año habían faltado las "lucidas batallas" de huevos rellenos de harina que estallaban en las ventanas. Hubo épocas en que se persiguió la costumbre por poco decorosa; volvía siempre.

En 1966 regresó al programa la parodia de los indianos. Y en 1981 el Ayuntamiento dio el paso que funda la fiesta de hoy: unió las dos cosas e institucionalizó la batalla de polvos de talco dentro del Desembarco. La crónica de aquel lunes cuenta que la comisión de fiestas repartió "polvos" en gran cantidad entre la gente. Desde entonces, el consistorio la sostiene por toneladas.

Sobre por qué talco y por qué blanco corren varias historias —que si un barco descargó una vez harina en mal estado y acabó en las calles, que si los ritos cubanos de blanquear la piel—. Se cuentan como leyenda, sin que ninguna esté probada. Lo cierto es el gesto: cubrir de blanco al vecino, a todos por igual, hasta que no se distingue quién es quién.

Ese gesto de teñir a la multitud entera hermana a Los Indianos con una fiesta muy distinta y muy lejana, el Cascamorras de Baza y Guadix, donde la gente se embadurna de negro con aceite. El mismo juego, el color cambiado.

Calle del casco histórico de Santa Cruz de La Palma durante el Carnaval

Lo que no te cuentan antes de ir

Sin sello, y aun así entre los diez mejores de Europa. Los Indianos no tiene ninguna declaración de Interés Turístico —el expediente para conseguirla lleva años parado—, y da igual: The Guardian los situó entre los diez mejores carnavales del continente, y detrás llegaron National Geographic y El Viajero de El País. Muchas webs los dan por "Nacional" o "Regional"; a día de hoy no lo son.

Vístete de blanco, pero de blanco viejo. El talco lo impregna todo y el suelo acaba resbaladizo. Calzado cerrado y cómodo, y ropa que no te importe sacrificar.

Llega antes del mediodía. A partir de esa hora el casco se llena hasta arriba y moverse cuesta. Las primeras horas son las más tranquilas para hacerte a la fiesta.

El domingo hay aperitivo. La víspera salen Los Indianitos, la versión de los más pequeños: un desembarco a pequeña escala.

La ropa es media fiesta. Desde 2006 el Ayuntamiento imparte Cursos de Indianos para vestir con rigor de época; el traje se cuida tanto como el baile.

Datos útiles

  • Cuándo. El lunes de Carnaval. En 2027 cae el 8 de febrero (Los Indianitos, la víspera, el domingo 7).

  • Dónde. Santa Cruz de La Palma, capital de la isla. Todo ocurre en el casco histórico y el puerto; la fiesta se celebra solo aquí.

  • Cómo llegar. La Palma es isla, y ahí está media gracia del viaje. En avión se llega al aeropuerto de Santa Cruz de La Palma (SPC), con vuelos desde la Península y enlaces frecuentes vía Tenerife o Gran Canaria. En barco, Fred. Olsen Express y Baleària cruzan desde Tenerife (Los Cristianos, unas 2:30h) y desde Gran Canaria (Agaete), y atracan en el mismo puerto de Santa Cruz por el que, esa mañana, desembarca La Negra Tomasa. Ese lunes vuelos y ferris se llenan: saca el billete con tiempo.

  • Dónde dormir. La capital es pequeña y el Lunes de Carnaval multiplica su población varias veces; los cruceros suman aún más gente. Las camas se agotan con semanas de antelación y los precios suben, así que conviene reservar alojamiento en Santa Cruz de La Palma cuanto antes. Si te quedas también el domingo de los Indianitos, el día se convierte en una escapada de fin de semana.

  • Qué comer. La jornada se riega con ron de caña y se endulza con sopas de miel; para saber más, visita el resto de la despensa isleña.

  • Qué llevar. Ropa blanca que puedas sacrificar, calzado cerrado y algo para protegerte los ojos y la garganta cuando arranque el talco.

  • Programa. Lo publicaremos aquí en cuanto se haga oficial.

Créditos fotográficos:
Foto 1: "Los Indianos.jpg" por Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Licencia CC BY-SA 4.0. Modificada.
Foto 2: "La Negra Tomasa.jpg" por Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Licencia CC BY-SA 4.0.
Foto 3: "Karneval in Santa Cruz 2014.JPG" por joker.mg. Licencia CC BY-SA 3.0.