Semana Santa de Palencia: la ciudad que llama a la puerta

Es casi medianoche en Palencia y alguien golpea una puerta con una vara.

Junto a los golpes suena una corneta larga, de nota fina, que se estira hasta donde aguantan los pulmones de quien la toca.

Es la llamada de hermanos, la forma que tiene esta ciudad de avisar a sus cofrades de que toca salir.

Aquí la Semana Santa se oye antes de verse.

Del 19 al 28 de marzo de 2027, nueve cofradías sacan sus pasos por el casco de una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional en 2012. La acompaña un sonido que la distingue del resto de la Pasión castellana: el tararú.

Paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, talla de Tomás de Sierra de 1717, llevado a hombros por cofrades de túnica verde y negra entre nazarenos morados, ante el público de una calle en la Semana Santa de Palencia.

El tararú, la nota que manda parar

En Palencia, las paradas y los arranques de cada procesión los marca el tararú: un toque de trompeta acompañado por un coro de niños. Las carracas se quedan en otras ciudades.

La nota es larga, fina y dura varios segundos. El cofrade que la toca ensaya durante el año, porque de esos segundos depende que la calle entera se detenga.

La noche del Martes Santo se oye mejor que nunca. Los hermanos de Jesús Nazareno salen de su capilla, en la plaza de San Pablo, a prender a Jesús, en una procesión que organizan junto a la Archicofradía de Medinaceli.

Cruzan el casco hasta San Miguel, la sede de la archicofradía. Ante la puerta suenan tres toques de tararú y los golpes. La puerta se abre y aparece el Cristo de Medinaceli, una talla anónima del siglo XVII. Ya prendido, los hermanos lo llevan por las calles del centro.

Esa procesión se recoge de noche cerrada, y varias de las que vienen después salen de madrugada. Para vivirlas sin mirar el reloj del último tren, conviene buscar dónde dormir en Palencia con tiempo.

Una ciudad que se acompaña a sí misma

Las nueve cofradías de Palencia nacieron en ocho siglos distintos. La Vera Cruz es del siglo XIII. El Santo Sepulcro, de 1407. Jesús Nazareno, de 1604, y es hoy la más numerosa. La Soledad, de 1657. La más joven, la de la Sentencia, es de 2008.

Desde el siglo XIX, cada una organiza su propia procesión y todas las demás van detrás. Alumbran, cubren los huecos del cortejo y, a veces, llevan algún paso propio a la procesión de otra.

Se ve con claridad en el Vía Crucis del Miércoles Santo. En la plaza de la Inmaculada, a los pies de la catedral, hay catorce cruces repartidas por el perímetro. Las llevan hermanos de todas las cofradías, y el Cristo de la Misericordia las recorre estación a estación al toque de tararú.

Nazarenos con túnica y capirote morados y cordón amarillo, uno de ellos con una cruz de madera, en la procesión de los Pasos del Viernes Santo en Palencia.

Se ve en el Santo Entierro del Viernes. Organiza el Santo Sepulcro, pero desfilan el Cristo de la Misericordia, la Virgen de la Piedad y la Soledad, cada uno de su casa.

Y se ve el Sábado Santo, en la procesión de la Soledad, que es el homenaje de las mujeres palentinas a la Virgen. Detrás de Nuestra Señora de la Soledad van las vírgenes de las demás cofradías, juntas en un mismo cortejo.

Nuestro Padre Jesús Nazareno, talla de Tomás de Sierra de 1717, con la cruz a cuestas sobre un paso de claveles rojos y flores azules, entre capirotes negros, en la Semana Santa de Palencia

Viernes Santo, de la madrugada a la noche

El Viernes empieza de madrugada, con la calle a oscuras. Silencio y Penitencia saca al Nazareno de Tomás de Sierra (1717) de su capilla. Lo acompañan la luz de las velas y nada más.

Por el camino se escenifican las tres caídas: la primera ante el Palacio Episcopal, la segunda en la plaza de San Antolín y la tercera frente a la catedral. Antes del alba vuelve a su capilla.

A media mañana, la misma cofradía sale con Los Pasos, la procesión que recorre el camino de Jesús hacia la cruz con tallas de varios siglos:

  • La Erección de la Cruz, de Lucas Sanz de Torrecilla, de 1614.
  • Longinos, de 1692.
  • La Verónica, de 1694.

Al volver, ya entrada la tarde, hay una ofrenda floral por los difuntos.

Los monjes que bajan a Cristo

Al caer la tarde, la plaza de la Inmaculada está llena y callada.

Una comitiva de monjes, que recuerdan el origen franciscano de la Cofradía del Santo Sepulcro, sube por la escalera, desclava a Cristo y lo baja de la cruz. Mientras tanto, alguien cuenta lo que pasa con un relato austero.

Es la Función del Descendimiento. El Santo Sepulcro ya la hacía en el siglo XVI y la recuperó en 2003.

El cuerpo entra en la catedral. Minutos después, las puertas vuelven a abrirse y sale el Santo Entierro, una comitiva fúnebre que va de la muerte en la cruz al sepulcro.

La cierra la Dolorosa que Palencia llama la Virgen de los Siete Cuchillos, tallada por Vicente Espinet en 1906. Ya de noche, se encuentra con el Cristo yacente en la Plaza Mayor.

Lo que el visitante no sabe

La procesión de las velas con nombre. La Quinta Angustia sale de madrugada, al entrar el Jueves Santo, en silencio absoluto. Solo se oyen el tambor seco de los cargadores y un coro de monjes en gregoriano. En la plaza de San Francisco, alrededor de una cruz desnuda, se forma un círculo de velas. Cada cofrade pone una por un ser querido mientras se dice su nombre en voz alta. La Virgen que procesiona es de Antonio de Amusco, de 1607.

Una procesión que cruza el río hasta el cementerio. La noche del Miércoles Santo, la de Luz y Tinieblas sale de San Agustín, cruza el Puentecillas y llega hasta Allende el Río. Allí reza por los cofrades difuntos y vuelve de madrugada.

Monjes de hábito blanco y capucha negra bajan a Cristo de la cruz con una sábana desde la escalera, en la Función del Descendimiento, ante los muros de piedra de la catedral de Palencia, en su Semana Santa.

El Jueves Santo hay sentencia en la Plaza Mayor. La procesión del Perdón e Indulto sale desde 1946 y proclama un indulto en la Plaza Mayor, recordando el preso que se liberaba por Pascua. Durante años incluyó la liberación real de un preso. Si la de 2027 la lleva, depende de que la autorice el Gobierno.

El Domingo de Ramos se aplaude. La Borriquilla de Víctor de los Ríos (1956) sale de la catedral en la que llaman la procesión de los niños. Cuando entra en la capilla del Santo Sepulcro, los cofrades baten palmas y se canta el Hosanna.

El Rosario que sube al cerro. Esa misma tarde, la Vera Cruz sube a rezar los misterios dolorosos hasta el pie del Cristo del Otero, el monumento de Victorio Macho que vigila la ciudad.

La Virgen del Rompimiento, talla anónima de 1929, con manto azul, vestido claro y corona, sobre un paso de flores en la Semana Santa de Palencia, ya sin el velo de luto.

El Domingo, el velo

En la mañana de Resurrección salen dos procesiones por calles distintas. Una lleva a la Virgen del Rompimiento, todavía con el rostro tapado por un velo negro. La otra lleva el Santísimo bajo palio.

Se juntan en la Plaza Mayor. Allí le quitan el velo a la Virgen, y las mujeres que la acompañan llevan mantilla blanca, la señal de que el luto se acabó.

Ya juntas, las dos procesiones vuelven a San Pablo entre cohetes y campanas. La Semana Santa de Palencia termina con lo más sencillo: pan, almendras y limonada.

Prepara tu visita

  • Cuándo: del Viernes de Dolores, 19 de marzo, al Domingo de Resurrección, 28 de marzo de 2027. Las noches fuertes son el Martes, el Miércoles y el Jueves Santo. El día grande es el Viernes, de la madrugada a la noche.
  • Programa 2027: lo enlazaremos aquí en cuanto salga.
  • Cómo llegar: hay trenes directos de alta velocidad desde Madrid-Chamartín.
  • Dónde dormir: casi todo lo que define esta Semana Santa pasa de noche o de madrugada, en el casco, a pocas calles de la Plaza Mayor. Para tenerlo a mano, conviene buscar alojamiento con antelación.
  • Qué comer: la gastronomía de Castilla y León, plato a plato.

Créditos fotográficos:
Foto 1, 2 (modificada), 3: Fmanzanal / Wikimedia Commons (dominio público)
Foto 4 (modificada): CParísC / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Foto 5: CParísC / Wikimedia Commons (dominio público)